Paredes de cemento y de ladrillo, paredes grises y blancas que ocultaban grandes secretos. El silencio de los temerosos, los rugidos de los valientes. Rastros de uñas que fueron arrastradas por los suelos, por la desesperación de salir de aquél lugar ¿Acaso esto es un manicomio? ¿Acaso en este lugar podrán ayudarme?
Llegué a este lugar por culpa de mis conocidos, ellos me creen loco, dicen que lo que digo no tiene sentido, pero puedo anticipar sus movimientos, mucho antes de que ellos sepan, incluso descubrí, el porque de sus acciones.
Descubrí la forma de separarme de la realidad, y desplazarla hacia los demás individuos. Puedo estar en lugares que nunca se imaginaron que estuve. Puedo ver lo que son y lo que podrán ser, pero no encuentro manera de poder explicarlo. Pero esta vez todo va a ser diferente. Me robé una crayola negra, del patio de entretenimiento, donde nos sedan, nos dan drogas y pasamos la mayor parte del tiempo viendo televisión. He rechazado en varias ocasiones las dosis, pero me las siguen imponiendo. Ya no sé en que parte de mi consciencia, está mi realidad. Tanto tiempo desplazándome de mente en mente, aprendiendo, comprendiendo, porqué.
Que es real y que no lo es. Hay cosas que sé que existen, pero no las puedo ver, no las puedo explicar, no encuentro las palabras o las acciones para ejecutar, lo que ejecutaba yo, en mi consciencia. ¿Acaso no lo ves? yo tampoco, pero lo siento.
Esta ahí, todos los días, pero no lo puedo ver ¿Acaso en este lugar me podrán ayudar a explicar lo que soy? ¿Porqué estoy en esta situación?. Antes de entrar a este lugar, podía observar y podía anticipar, los movimientos de otros. Así seguí por unos años, hasta que se me hizo una costumbre.
Iba por la vida y desplazaba mi consciencia, hacia mi entorno. Llegaba a lugares, la gente se reía mientras me veía ¿Acaso están tramando algo contra mí? Veo sus ojos, veo sus sonrisas, inmediatamente sabía que es lo que buscaban.
Que fastidio pasar toda tu vida, sabiendo que la demás gente habla de ti, inclusive cuando no te conocen - lo decía mientras dibujaba en el suelo, líneas con la crayola negra – Que fastidio vivir tu vida, sintiendo.
Me acuerdo que llegó ese día, dónde me propuse, al igual que él día en que me propuse leer la mente de las demás personas ¿Dónde quedó la bolita? Las estaré leyendo ¿A quien leo? ¿A freud? El fue el primero, en descubrir, que nuestra identidad humana se divide en otras, que a la vez no conocemos de nosotros mismos. ¿Pero cómo puedo estar dividido en dos partes? ¿Si soy sólo un individuo? ¿Dónde están los individuos que conforman el yo, el ello y el super yo? Acaso ¿Hay tres individuos dentro de mí? Pero sólo me veo a mí. Ese señor de Freud, dijo locuras ¿Cómo es que él está en libros y yo estoy aquí encerrado?
Todos los días llega la enfermera, diciéndome que todo va estar bien, que ella está aquí para ayudarme. Me da mis pastillas y regreso a estar muerto en vivo. Mi habilidad casi se ha extinguido.
Lo que queda de ella, claro... Sólo puedo acceder a ella, mediante mi imaginación y recordar, pero aunque mi mente siga despierta, mi cuerpo y el lugar dónde estoy, me impiden salir, creo que estoy peor de cuando entré.
Llegué a los límites de ésta habilidad, inmaterial, espiritual. Ya no quería hablar con las personas, ya no quería escuchar a las personas. No me interesaba lo que decían, empecé a poner especial cuidado, en sus ojos, sus bocas, sus mejillas, su actitud corporal. Obviamente no me interesaba lo que ellos querían que yo escuchara. Yo buscaba, el menor indicio de mentira en sus palabras. Buscando la verdad. ¿En quién podría confiar? sólo en mi.
Pero quería adelantarme más. Quería dejarlos a todos atrás y llegué a estar, varios pasos más adelante de ellos. Y lo logré, en un nivel superior. Descubrí el entendimiento y la razón. Llegué creo, a dónde ya no se puede ir más lejos. Dónde la propia fuerza de la vida, te manda señales y te dice que ya no hables más, que es imposible revelar los misterios a quienes no los conocen.
Pero tanto conocimiento, que traigo conmigo, no lo puedo convertir a palabras. Fue el comienzo de mi locura. ¡Increíble y maravilloso Sigmund Freud! ¿Cómo fue que se te ocurrió explicar, los diferentes tipos de dimensiones que existen entre el mundo de la realidad y el mundo de la fantasía con tan sencillas palabras? Ello, yo y super yo. ¿ACASO NO LO QUE VEMOS ES TODO LO QUE EXISTE? y si fuera así, como explicaríamos todo esto. ¿Metafísica? No veo otra alternativa.
Pero ahora lo entiendo todo - decía mientras terminaba de garabatear con la crayola negra, el piso - Así como yo me obstiné en hacer que los demás entendieran mi realidad, es la misma fuerza que tiene la enfermera, para inyectarme y darme pastillas, porque en su realidad, así lo cree correcto.
¡TODOS ESTÁN LOCOS!
Creen que ellos son dueños de su destino, no ven que hay fuerzas más grandes allá afuera que los controlan.
Por suerte, antes de que me encerraran en este lugar, me aseguré de que mi alma fuera inmortal. Me podrán inyectar las veces que quieran, pero yo soy INMORTAL
¡SOY INMORTAL, SOY INMORTAL!
En ese momento, los gritos fueron escuchados por los enfermeros, los cuáles entraron con jeringas en las manos, dispuestos a sedarlo.
Empezó a reír, mientras los enfermeros, lo perseguían. Gritaba, aullaba, desatendía la cama. Agarró su camisa por la mitad y la estiró hasta romperla, se empezó a pegar en la cabeza, con furia y decisión.
Los enfermeros por fin consiguieron tomarlo por las manos, lo aventaron a la camilla, mientras las enfermeras, atoraban los cinturones de seguridad a la camilla.
Rompió a la carcajada cuando lo atraparon, se reía incontrolablemente.
¿Siguen sin verlo? jajaja
Uno de los enfermeros sostuvo su ante brazo, duro y firme mientras una de las enfermeras, cargaba la inyección de sedante.
YO SOY INMORTAL.
El sedante entró en su torrente sanguíneo.
Yo estoy aquí, por que, aquí es donde debería estar, soy un loco.
Cerró los ojos y quedó inconsciente.
Los enfermeros vieron el piso, había puros garabatos sin sentido. Triángulos, espirales, líneas y puntos, que conformaban una escena totalmente diabólica y sin sentido.

