Después de tantas caídas, me gustó quedarme en aquél lugar, vacío. En la profundidad del mundo siendo devorado por ángeles y demonios en esta extraña Ciudad.
Me recojo los cabellos y me los acomodo de forma vanidosa mientras espero la vida... o en ocasiones el trabajo. Tengo 7 balas de plata en mi revolver para el primero que busque pleito conmigo. Las personas no saben que existo, pero alguien debe de hacer el trabajo sucio y a veces mancharse las manos un poco para conseguir lo que quieres de esta vida... Sinceramente a unos les toca mejor que a otros, yo no me quejo, estoy donde supongo debo estar, Ojalá fuera en la unidad especial del Vaticano. Pero por algo se empieza. Ojalá fuera detective, sería más tranquilo ir por la ciudad cazando parejas infieles y tomar fotografías a los que buscan una aventura con sus amantes.
Sin embargo la noche empieza a llegar, las noches de neon. Yo, mi revólver, mi pentagrama y los demonios.
Desenfundo un cigarrillo para activar la corteza de mi cerebro.
Digo estaría bien usar el carro, pero esta vez, prefiero la moto, sería muy cliché ser una especie de ¿Van Hellsing moderno? No me gusta caer en clichés, pero en este trabajo, es muy común regresar siempre a lo mismo ¿Para pedir perdón? ¿Para buscar la iluminación? Para acabar con el mal.
Me gusta que me llamen el exorcista. Mas ortodoxo en esta búsqueda por atrapar la energía de los ángeles y demonios.
Veo mi reloj, son las 11:50 PM
10 minutos para que empiece el caos, tomo mi gabardina negra y recojo las llaves de la moto.
Aviento la colilla del cigarro mientras rujo el motor.
Me pongo en dirección hacia la nada
Veo mi reloj, casi medianoche... Me dirijo hacia lo conocido, desconocido con otra perspectiva de ver el mundo, ni la quinta parte de la población conoce que existe este trabajo... ¿Exorcismos a domocilio? claro.
Vaya loco
La única salida para alguien como yo, ¿Mis novias? Ninguna se quiso quedar conmigo, tal vez no me llevo bien con el compromiso, tal vez sólo estoy comprometido conmigo. Pero todo empezó por Cassandra. Cassy Vein. El primer ángel en mi vida.
Ahora deambulo sólo por las calles en busca de esos malditos que quieren poner en desequilibrio el orden de la sociedad.
Suena mi teléfono.
-Si, ¿Quién habla? .- cojo el móvil mientras voy conduciendo mi moto.
-¿Hablo con Johny Rage?
-Si ¿qué se le ofrece?
-Especialista en sucesos paranormales ¿no? creo que tengo algo que le puede interesar. Vaya al parque girasoles, ubicado en el centro de la ciudad, en la calle 5 de mayo, esquina Galeana.
Cuelgo el teléfono, no me interesa escuchar mas...
Volteo a ver mi reloj... un Rolex de colección herdado por mi padre, antes de morir, lo único que me dejó.
Son las 12:06
Sabía que no tardaba en llamar el trabajo. Como un presentimiento de que algo va a pasar, pero no sabes qué, pero así siempre es.
Si te hubiera protegido mejor Cassy...
Su hubiera sido más valiente... pero te perdí para siempre, te maté.
Doy media vuelta en la moto y le doy a todo al Parque Girasoles.
Suenan los engranes de la moto, hasta revolucionar todo el motor.
Veamos que nos trae la noche, hoy... Ya viste la Luna, Cassy?, siempre que la veo, me recuerda a ti.
Calle Girasoles ehh? Con que aquí estás maldito demonio.
La calle oscura, sin luces, nada pasaba a esa hora en el centro de la Ciudad, la basura caminaba entre las calles y el viento se sentía algo frío.
Me bajo de la moto
Saco un cigarro y me pongo a examinar a la ubicación a la que me mandaron.
Las luces empiezan a parpadear como estrobos de discoteca y el aire se vuelve mas frío
No es un demonio, es un ángel. Estoy seguro, la experiencia me dice lo que puede ser... O una banshee en el peor de los casos.
Se rompen las ventanas y las luces explotan y sale un hombre volando por un callejón y pasa rodando enfrente de mi, hasta tocar el muro de enfrente.
Esto va a estar bueno.
Me dirijo al callejón, con todas las luces rotas y los cristales rompiéndose al pie de mi calzado. Saco el revolver, con 7 buenas balas de plata, hechas por la Cruz de Santiago, una organización fanática de las operaciones especiales del Vaticano, no se comparan, pero son buenos en lo que hacen.
Tomo la linterna, para mirar al callejón y todo lo que veo es sangre y 3 cuerpos semi devorados sin vida, tirados en el piso.
Alzo la linterna para mirar hasta el fondo del callejón... No es un ángel, ni un demonio... peor aún.
Es un vampiro.
Me acerco al vampiro, con una bala de plata en la cabeza bastará para terminar esta noche de locos.
Cargo el revolvér...
-Johny... .- Dice mi nombre el vampiro
Alza la mirada y cruzamos miradas.
-¿Cassy? ¿Eres tú?
-Johnny....- suspira la vampiro y se deja caer al suelo.