martes, 7 de julio de 2020

Johny Rage Capítulo 1

Después de tantas caídas, me gustó quedarme en aquél lugar, vacío. En la profundidad del mundo siendo devorado por ángeles y demonios en esta extraña Ciudad.
Me recojo los cabellos y me los acomodo de forma vanidosa mientras espero la vida... o en ocasiones el trabajo. Tengo 7 balas de plata en mi revolver para el primero que busque pleito conmigo. Las personas no saben que existo, pero alguien debe de hacer el trabajo sucio y a veces mancharse las manos un poco para conseguir lo que quieres de esta vida... Sinceramente a unos les toca mejor que a otros, yo no me quejo, estoy donde supongo debo estar, Ojalá fuera en la unidad especial del Vaticano. Pero por algo se empieza. Ojalá fuera detective, sería más tranquilo ir por la ciudad cazando parejas infieles y tomar fotografías a los que buscan una aventura con sus amantes.
Sin embargo la noche empieza a llegar, las noches de neon. Yo, mi revólver, mi pentagrama y los demonios.

Desenfundo un cigarrillo para activar la corteza de mi cerebro.
Digo estaría bien usar el carro, pero esta vez, prefiero la moto, sería muy cliché ser una especie de ¿Van Hellsing moderno? No me gusta caer en clichés, pero en este trabajo, es muy común regresar siempre a lo mismo ¿Para pedir perdón? ¿Para buscar la iluminación? Para acabar con el mal.

Me gusta que me llamen el exorcista. Mas ortodoxo en esta búsqueda por atrapar la energía de los ángeles y demonios.

Veo mi reloj, son las 11:50 PM

10 minutos para que empiece el caos, tomo mi gabardina negra y recojo las llaves de la moto.

Aviento la colilla del cigarro mientras rujo el motor.

Me pongo en dirección hacia la nada

Veo mi reloj, casi medianoche... Me dirijo hacia lo conocido, desconocido con otra perspectiva de ver el mundo, ni la quinta parte de la población conoce que existe este trabajo... ¿Exorcismos a domocilio? claro.

Vaya loco

La única salida para alguien como yo, ¿Mis novias? Ninguna se quiso quedar conmigo, tal vez no me llevo bien con el compromiso, tal vez sólo estoy comprometido conmigo. Pero todo empezó por Cassandra. Cassy Vein. El primer ángel en mi vida.

Ahora deambulo sólo por las calles en busca de esos malditos que quieren poner en desequilibrio el orden de la sociedad.

Suena mi teléfono.

-Si, ¿Quién habla? .- cojo el móvil mientras voy conduciendo mi moto.

-¿Hablo con Johny Rage?

-Si ¿qué se le ofrece?

-Especialista en sucesos paranormales ¿no? creo que tengo algo que le puede interesar. Vaya al parque girasoles, ubicado en el centro de la ciudad, en la calle 5 de mayo, esquina Galeana.

Cuelgo el teléfono, no me interesa escuchar mas...

Volteo a ver mi reloj... un Rolex de colección herdado por mi padre, antes de morir, lo único que me dejó.

Son las 12:06

Sabía que no tardaba en llamar el trabajo. Como un presentimiento de que algo va a pasar, pero no sabes qué, pero así siempre es.

Si te hubiera protegido mejor Cassy...

Su hubiera sido más valiente... pero te perdí para siempre, te maté.

Doy media vuelta en la moto y le doy a todo al Parque Girasoles.

Suenan los engranes de la moto, hasta revolucionar todo el motor.

Veamos que nos trae la noche, hoy... Ya viste la Luna, Cassy?, siempre que la veo, me recuerda a ti.

Calle Girasoles ehh? Con que aquí estás maldito demonio.

La calle oscura, sin luces, nada pasaba a esa hora en el centro de la Ciudad, la basura caminaba entre las calles y el viento se sentía algo frío.

Me bajo de la moto

Saco un cigarro y me pongo a examinar a la ubicación a la que me mandaron.

Las luces empiezan a parpadear como estrobos de discoteca y el aire se vuelve mas frío

No es un demonio, es un ángel. Estoy seguro, la experiencia me dice lo que puede ser... O una banshee en el peor de los casos.

Se rompen las ventanas y las luces explotan y sale un hombre volando por un callejón y pasa rodando enfrente de mi, hasta tocar el muro de enfrente.

Esto va a estar bueno.

Me dirijo al callejón, con todas las luces rotas y los cristales rompiéndose al pie de mi calzado.  Saco el revolver, con 7 buenas balas de plata, hechas por la Cruz de Santiago, una organización fanática de las operaciones especiales del Vaticano, no se comparan, pero son buenos en lo que hacen.

Tomo la linterna, para mirar al callejón y todo lo que veo es sangre y 3 cuerpos semi devorados sin vida, tirados en el piso.

Alzo la linterna para mirar hasta el fondo del callejón... No es un ángel, ni un demonio... peor aún.

Es un vampiro.

Me acerco al vampiro, con una bala de plata en la cabeza bastará para terminar esta noche de locos.

Cargo el revolvér...

-Johny... .- Dice mi nombre el vampiro

Alza la mirada y cruzamos miradas.

-¿Cassy? ¿Eres tú?

-Johnny....- suspira la vampiro y se deja caer al suelo.

martes, 16 de junio de 2015

Trota- Dimensiones


No me puedo esconder, no puedo huir, tampoco escapar de esta realidad. Quisiera una vez más volver estar allá, dónde no hay límite ni final. Ver más allá, de la barrera final. Me dan ganas de vomitar, de tan solo contar, como me escapo a otra realidad. Tantas preguntas y muy pocas respuestas claras, mi propósito. ¿Qué propósito? No me acuerdo tener alguno, en este lugar no lo necesito. En este lugar, no me dan ganas de desear nada, entiendo todo lo que conlleva, pero otra parte de mí, lo quiere tener todo, sin preocuparse por las consecuencias, las consecuencias no importan, cuando estoy allá. Aquí es diferente, aquí si las hay, el precio a pagar, por ser, el precio a pagar por estar. ¿Qué más da? si soy el experimento de alguien más.  Me vigilan cada día, hacen como si no existiera, cuando aquí puedo sentir sus vibraciones, puedo sentir sus frecuencias. ¿Dónde estás hermano mío? ¿En qué frecuencia te has perdido? que ya no siento más tu vibración. Te extraño, estás lejos, quisiera poder volver, allá a tu realidad, a nuestra realidad, la que nos han hecho creer, la que desde pequeños nos han hecho creer. Apenas puedo recordar como era todo eso, no tenía de que preocuparme, tenía un mañana seguro, tenía reglas que seguir, tenía la humanidad vendida, bajo el velo de la ignorancia, hermosa y verdadera felicidad, felicidad al ignorar, felicidad al no saber, felicidad al no sentir. Quisiera volver, a nuestra realidad, a tu realidad, sentir los laberintos, sentir la inseguridad del destino. Aquí sólo puedo sentir libertad, sólo puedo sentir bienestar ¿Pero a que precio? A la soledad de disfrutar un mundo infinito e inmenso lleno de amor, ilusión y progreso, dónde nadie sabe llegar en su sano juicio. Creo que fue donde ahí nos perdimos. Me duele ser libre, me duele, enserio. Me duele sentir todo este poder, toda esta energía que viene dentro de mí. ¿De dónde la saqué? ¿De dónde se desarrollaron tanto mis sentidos de poder percibir las cosas que aun no pasan, las cosas que están a punto de pasarme?  Nunca me había sentido tan bien conmigo mismo, cuando enfrenté la verdad de los hechos. Cuando comprendí quien era realmente y quienes somos realmente. Desde aquí todo se ve desde un panorama más amplio, la vida y la muerte, que dilema. Me dan ganas de llorar, de sólo recordar, de sólo imaginarme, que yo no he sido el primero en pisar este planeta, antes de mi hubieron mas. Genios, artistas, científicos, personas con el sueño de cambiar ¿Pero cambiar qué? ¿Qué podemos cambiar cuando en la actualidad nadie vive ya? La pura existencia del día, la preocupación personal ¿A quién le importas al final del día realmente? Y aquí nos encontramos, atrapados, unos en un extremo y otros en el otro. Si tan sólo entendieras como funciona el mundo realmente, yo lo puedo ver, lo puedo sentir, me puedo mover entre las dimensiones del hombre, mente, cuerpo y espíritu. Te extraño, pues en dónde me encuentro, solo puedo sentir tu cuerpo, existiendo, como un zombie, como un robot. Te veo sin vida, te veo muerto. Te veo deseando lo que no necesitas para rendirte del tributo de personas que no necesitas. Pero para ti eso está bien. Tu no tienes que preocuparte por fingir, como lo hago yo. Tú no tienes que fingir, porque tú estás adentro de una frecuencia a la cual me prohibieron regresar. El tiempo ha pasado y nada ha cambiado, cuando trato de cambiar, me detienen, me ignoran o me hacen a un lado. Y no quiero que me lo tomes a mal hermano, pero tu formas parte de un rebaño. No tienes facultades de decisión, no tienes facultades de generar una idea trascendental, porque no conoces más allá que tu triste y absurda realidad. Dónde todos se quieren matar. Donde se enseñan una y otra vez, las mismas cosas sin importancia. Este mundo en el que vivo, no es tan sólo una pantalla falsa, creada por mentes que creen que así se comportan porque así son, cuando en realidad se comportan de esa forma porque así se los han hecho creer que así son. Pero si entonces, no son conscientes de estas cosas y niegan por completo su humanidad, no me puedo enojar con ellos por ser, como son. Salvajes, bestias que trabajan, viven y respiran para exhalar consumismo. Y no tengo que decir que esto sea verdad, esto es la esencia del problema. La esencia del deseo a la que todos se aferran y le clavan las uñas. En mis visiones muchas veces me he visto envuelto de éxito y siempre me doy cuenta que no necesito ese tipo de éxito. Tú éxito. Porque cuando todo parece evolucionar, lo que parece que está pasando es que todo esta yendo marcha atrás. Te lo puedo contar con cierta facilidad, lo que es vivir entre las dimensiones, porque he estado aquí algo de tiempo, para conocer como funciona todo esto, pues ellos piensan que no sé nada, cuando sus vibraciones tocan mi piel. Yo que he sido liberado de una forma fácil, pues mis demonios internos lograron adaptarse rápido, quisiera decir lo mismo de otras personas, pero ciertamente, el pasado es algo serio y entre una persona más atada esté a su realidad física, más difícil es liberarse de su sufrimiento. Ya que las personas más cercanas a nosotros, son las que nos hacen más daño, aunque ellas no lo vean, aunque ellas no lo entiendan. Nos mandan ondas de energías negativas, otras veces positivas y todo eso las podemos sentir. Sentir nauseas, es sentir lo correcto, acerca de todo esto. Yo las siento, incluso al imaginarme las reacciones de algunas personas que no pueden lidiar aun con estos conceptos y que están leyendo esto. Ahora entiendo cada vez más porque la gente me dice que soy especial, cada vez entiendo porque ciertas personas han llegado a mi vida a tratar de ayudarme, ven en mí lo que apenas estoy acabando por comprender y cada vez que comprendo más de este don, de poder sentir las frecuencias, de poder sentir las vibraciones de otros seres y sentir sus emociones reflejadas en mi piel, cada vez me asusta más. Porque comprendo más la realidad en la que vivo.

Y algo me dice, que la liberación del pecado es por este medio.

Te extraño hermano, pero creo que ya no nos vamos a poder encontrar. Pues ya no sé cuántos ciclos revolucionados te he dejado atrás.

jueves, 12 de marzo de 2015

Odisea Espacial (capítulo 11)

Odisea Espacial – La Huída.


A lo lejos del espacio, se veía la Tierra y la Luna dando vueltas, en posición inclinada. Las naves comerciales llegaban de todas partes y se adentraban al transbordador espacial de la Federación. Una camilla levantada sostenía el cuerpo dormido de Skyfall. Las luces apagadas y la recámara a solas. Las demás camillas se encontraban vacías. Su muñeca estaba inyectada a un suero que ya se había terminado, estaba corriendo por la Tierra, cuando el piso desapareció y cayó por un agujero negro. Despertó de su sueño y reaccionó. Retiró el suero de su muñeca, la camilla se manchó de sangre. La cabeza le dolía, se levantó y observó unas cuantas galaxias que se veían desde la ventana de su habitación.

Neróvica entró corriendo.

La mandaron a buscar a Skyfall, al espacio después de que se perdió en la cápsula de escape. Nadie en la flota interestelar sabía que ellos eran amantes hace mucho tiempo. Ni los más altos niveles.
–¿Me vas a esperar?

–¿Me queda de otra? – le dijo ella, mientras lo abrazaba.

–No me puedo mover, estoy muy débil – Contestó Skyfall.

–¿Qué pasó? Te están buscando, creen que sabes algo y te han tenido sedado.

–Tú estabas ahí ¿No recuerdas nada? ¿Ni a Odiseo?

–No menciones ese nombre, ¿Quien es él? Van a venir por ti, y te van a llevar a que confieses.

–Significa que viajé por el tiempo y Odiseo me regresó antes, entonces tú nunca viajaste con nosotros.

–Shhh no puedes decir esas cosa, creen que viajaste en el tiempo y si es así te van a realziar estudios.

–¿Porqué?

–Un tal Odiseo, el Ohm con el que te encerraste en la cápsula, tenía la habilidad de viajar por el tiempo, lo hemos estado rastreando por años. Por fin lo encontramos, muerto. Creen que antes de morir, Odiseo dejó todo su conocimiento en una esfera.

–¿Desde hace cuánto tiempo están buscando a Odiseo?

–Llevamos años con este caso, los primeros reportes nos indican que Odiseo, apareció por primera vez en el 2001 y después en el 2014, pero creemos que pudo haber viajado a otras épocas, modificando las mentes de quienes tocaba, les enseñaba algo y la humanidad prosperaba en algún avance tecnológico. Se cree que hizo contacto con varios líderes, artistas, como Leonardo Da Vinci, Martin Luther King, Pitágoras, Newton, Aristóteles.

Skyfall recordaba que a esos años en especial, fue a los que Odiseo lo llevó. No sabía que hacer con tanta información. Estaba saturado de tanto pensar. Lo mejor era no hablar de más. No había suficiente tiempo para saber que hacer. Y no había a quien confesarle todo lo que vivió.

–Te van a llevar a que confieses lo que pasó y te pondrán un collar, que sonará si estás diciendo mentiras. Me tengo que ir, no me pueden ver contigo.

Neróvica salió de la habitación.

Skyfall se sentía preocupado, le sudaban las manos. De la nada, entraron soldados de la federación.
Skyfall acompáñenos. Lo tomaron de los hombros y se lo llevaron en bata arrastrándolo por los pasillos, moribundo por el suero. Los soldados entraron y lo aventaron en una habitación de cristal, con una mesa y una silla blanca.

Los soldados salieron de la habitación. Las puertas de atrás se abrieron y entraron las enfermeras y le colocaron un collarín. Seguido de eso, salieron cerrando la puerta.

Skyfall ¿Sabe porqué está aquí? – Dijo una voz proveniente de algún lugar

–No

–¿Conoce a Odiseo?

–No – el collar sonó.

–Está mintiendo, así que conoce a Odiseo ¿De dónde lo conoce?

–Llegué a la cápsula de escape y él estaba ahí, toqué su esfera y su nombre salió de ella.

El collar no sonó, aparentemente la respuesta es verdadera.

–Llévenlo a su habitación. Mañana se dirá. Soldados de la federación aparecieron y cargaron a Skyfall, entre los hombros y se lo llevaron.

–Esto es muy serio, contenidos clasificados, tenía que ser un Ohm, tarde o temprano se van a enterar de que viajé por el tiempo y si es así, no sé cuales podrían ser las consecuencias, tengo que escapar, tengo que huir de aquí – Pensaba el capitán mientras los soldados lo escoltaban a su habitación. Llegaron a ella y lo aventaron a la camilla.

Uno de los guardias, tomó una jeringa para sedarlo.

–Ya no lo sedes, mañana tiene que estar consciente de todo, para lo que le espera – le dijo su colega. 

Los guardias abandonaron el lugar y se quedó solo en la recamara con las demás camillas.

–Tengo que irme de aquí – pensaba el Capitán.

Tomó su traje espacial que estaba colgado y con las pocas fuerzas que tenía, salió de la enfermería, hacia los pasillos del transbordador espacial.

El patriarca de la federación, sabía que  la intervención de Odiseo, podría ser catastrófica para su campaña espacial.

–Neróvica ¿Nos estás diciendo la verdad? – le decía el Patriarca de la Federación.

–Mencionó hablar con un tal Odiseo y viajar por el tiempo.

–Esto es muy grave – dijo el patriarca – gracias Neróvica, puedes irte.

Neróvica salió y el patriarca se quedó pensando.

–Así que Skyfall, viajó por el tiempo con Odiseo. Pensé que yo era su favorito – gruñía el patriarca.

Skyfall traía puesto un disfraz, para no verse como un capitán mientras recorría los pasillos del transbordador espacial de la Federación. Estaba pensando que hacer, todo estaba pasando demasiado rápido. Tenía que actuar pronto.

–¿Qué va a pasar? No puedo hablar con nadie de lo que me pasó, eso sería muy peligroso, un Ohm me llevó a viajar por el tiempo y me mostró parte de los secretos del universo, las civilizaciones. Mi civilización puede llegar a matarme por lo que supuestamente ellos saben, que sé. Esto es muy grave, pero ¿Neróvica? ella estaba ahí, conmigo y con Odiseo, por alguna razón, Odiseo me regresó antes de tiempo y Neróvica no viajó por el tiempo, lo más probable es que ella, en ésta dimensión, no sabe nada de lo que dijo Odiseo. No puedo ir con ella y contarle que viajé por el tiempo, lo más probable es que ya le fue a informar al patriarca que hablé con Odiseo y que viajé por el tiempo. Tengo que actuar rápido y tomar la mejor decisión. Me tengo que marchar de aquí. No me puedo llevar a Neróvica, por más que la ame. Ella no va a comprender, se va a asustar y a mí me van a encerrar en los laboratorios analizando las memorias de mi cerebro. Ya no siento que pertenezco a este lugar, mi propósito ya no es ser capitán de misiones extraterrestres. Creo que Odiseo me ha dejado una misión. Creo que la hora por fin ha llegado – pensaba Skyfallmientras entraba a uno de los sectores más peligrosos del transbordador espacial.

Antiguos capitanes espaciales retirados, que pasaban el resto de sus días de jubilación, bebiendo y bebiendo. Los capitanes más sobresalientes de ahí, eran los Tetrams. Skyfall era de las generaciones más actuales, no tenía mucha experiencia, pero sabía como funcionaban las cosas.



Skyfall entró a un bar, dónde muchos ex capitanes se reunían en ese lugar, para ser contratados como caza recompensas.

–¿Qué va a querer? – preguntó el mesero del lugar.

–Hey Jerry, viejo amigo – contestó Skyfall

–JAJAJá Skyfall. Amigo que te trae por aquí.

–Decir adíos, viejo amigo.

–¿Ya es hora? ¿Tan pronto? – contestó Jerry.

– Así es, llegó el momento, te mandaré la ubicación cuando llegue.

–Espérame.

El que atendía el bar, se fue hacia una pequeña puerta y regresó con un paquete.

–Toma hermano – Jerry le pasó el contenido y Skyfall se lo guardó en su mochila.

– Adentro están las llaves. Espero no vernos pronto.

–Ni yo – Skyfall bebió su trago completo y se levantó de la silla y salió de ahí.

Caminó unos metros y de su mochila, sacó el paquete que su amigo Jerry le había dado. Abrió la caja que contenía billetes terrestres, unos planos y una pequeña caja, que abrió y ahí habían unas llaves y una nota que decía.

–Estacionamiento sección FJ - 40

El transbordador espacial, tan grande como una ciudad, los estacionamientos daban a las salidas de las naves comerciales y de uso personal.

–Aquí estás, sección FJ

Se encontraba en el número 12, caminó hacía el 40. Ahí se encontraba, una hermosa nave intergaláctica de combate. Mirando hacia el espacio exterior.

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escrito: lemotiu
foto: camilarevueltas

martes, 3 de febrero de 2015

La Verdad Detrás Del Reflejo


Esta historia pasó, pasa o estará pasando en algún momento, fuera de ésta realidad. Aquí no existe lo que se conoce como verdadero o falso.  Bien se dice que por millones de años, el hombre vivió como un animal, pero hubo un suceso mucho más allá de nuestra imaginación que lo cambió todo.
Aprendió a hablar.
El planeta Tierra, habitado por millones de personas, no es mas que la 1/000001 parte del universo.  Somos tan pequeños, pero a la vez tan complejos que no podemos identificar la causa, por que ésta se hace a su vez, más pequeña y más pequeña.
Si identificamos que las bacterias son organismos de vida que se reproducen y forman colonias de bacterias, qué es lo que estará pasando en la realidad de estas bacterias.
Nos podríamos imaginar a las bacterias, como pequeñas orugas, que conviven las unas con las otras, para un fin. La enfermedad, la podredumbre, la descomposición, el atrofio. Pero tienen vida y desafortunadamente, existen.

Pero hoy no estoy para contar esas historias de terror, hoy en el 2194, los Acuaristas han acabado con casi todos los males existentes del ser humano. Desde que la sociedad se empezó a fracturar y dividirse entre la política y los campos de investigación científica.  El poder al final quedó en nuestras manos, en las manos científicas, ya que, para no hacer el cuento largo, digamos que la política ya no era necesaria, porque nos dimos cuenta, que esa institución sólo servía digamos, para unos cuántos. Desde que las barreras del pensamiento, decayeron, muchas de las cosas que antes parecían evidentes, han desaparecido por completo, otras se han transformado en otras alteraciones de nuestro comportamiento. Y aunque todos sabemos que está mal, no nos importa, simplemente nos da igual.

Afortunadamente todos esos males han quedado atrás – dijo el abuelo – Las detestables marcas han muerto, las grandes corporaciones monetarias se han extinguido y sólo existe un mismo producto y es el más eficiente, el mejor equipado y lo mejor de todo, adaptado a la moda de cada individuo.

Es un grandioso sistema, todos somos felices, ya que existe público para todos por extraño que parezca. Todo lo que imagines que harás, en éste nuevo mundo, en este nuevo planeta Tierra, lo vas a poder realizar. Y entre los Acuaristas, existe una leyenda, que sólo los Acuaristas conocen y entienden y la cuentan más o menos así:



En un espacio que supera la tercera dimensión, en los confines del universo, dónde las ondas de sonido viajan por el espacio, chocando con diminuto espacio, creando universos y estrellas. Creando más espacio, creando más probabilidad, en uno de esos universos, en alguna de esas realidades, había un universo diferente, con propiedades distintas, pero se encontraba en el mismo espacio, dónde vivían seres diferentes, como fantasmas y su mundo como el de una bolsa de aire, pero sin la bolsa. sólo el aire. La bolsa invisible y capa protectora, los mantenía ocultos, del universo que nosotros conocemos.

Estos seres si mal no recuerdo, eran ojos individuales, solitarios ojos que iban y venían en su ciudad perfecta, llena de sabiduría, los ojos desempeñaban ciertos trabajos, para satisfacer a su sociedad. Pero todos trabajaban para todos, excepto algunos de ellos.
Esos eran más inteligentes que los demás. Pero aún así, eran ojos, exactamente iguales a todos los demás. Un ojo desde su nacimiento, aprende a comportarse en su sociedad, por el simple hecho de observar, y mediante la observación, puede razonar ciertos comportamientos y así adaptarse a su entorno y convivir sin mayor problema con sus semejantes. Los ojos más inteligentes, los que llegaron a buscar propósito, se dieron cuenta de que no importaba, si dejaban sus caminos de rutina o sus trabajos, no pasaba nada y todo seguía igual, pero de todos modos eran ojos, tenían que seguir con esa estructura, aunque sabían que no servía para nada, pero era su medio de estar cerca de otros seres iguales a ellos, no estaban solos, porque aunque los aburría la monotonía de la rutina, se llegaban a encariñar con otros ojos, que compartían mismas rutinas y a establecer rutinas nuevas, inclusive.

Pero en este reino, no sólo habían ojos, también habían bocas y tenían su propia ciudad, con su frontera al norte de los ojos. Los ojos no se llevaban bien con las bocas, es por esta razón que los ojos les construyeron su propia ciudad a las bocas, basada en los principios de los ojos. Las bocas tenían vidas más apresuradas, buscaban otros labios para besar y si les gustaba, se quedaban a haber que tenían esos labios que decir. Y de esta manera se comunicaban.
Eran más desordenadas, la información que tenía cada una de ellas acerca de la realidad era confusa, no tenía pies ni cabeza, pero de alguna forma comprendían como estaba la cosa, y se adaptaban a ello, las que hablaban de más, no eran tomadas en cuenta, pero había tantas ideas tan raras, que las más ciertas, podrían ser inciertas.

Los ojos y las bocas pertenecían a una misma realidad. Pero dentro de éstas realidades, los ojos, tenían su propia realidad, al igual que las bocas tienen la suya. Era imposible hacer entender a las bocas, la realidad de los ojos, ya que las bocas no conocían lo que los ojos veían.
Las bocas lo único que podían hacer, era hablar y hablar, de cosas irrelevantes, de cosas sin sentido, pero totalmente verdaderas para las bocas.

Durante años, se logró formar las bases de su sociedad. Los ojos y las bocas, de una manera indirecta, convivían con los ojos, realizando trabajos administrativos, cosa que los ojos dominaban, pero tenían cosas más preocupantes, por las cuales ocuparse.

Y como en todo Universo, apartado de toda la sociedad, en un lugar del espacio, los pobladores de tan magnifico mundo, tenían a su Dios. Fuerte, poderoso, inteligente y capaz, sin embargo, esto sólo se conocía por leyendas, los Dioses se desvanecieron y dejaron su legado en el mundo. Dejaron lo que se conoce como destino. Decía la leyenda, que cuando el tiempo llegara, los Dioses regresarían a poner un nuevo orden, cuando el salvador llegara, a este universo.

Desafortunadamente, el paso del tiempo, borró la historia de los Dioses, y los ojos y las bocas, de la actualidad, ignoraban la divinidad espiritual. Ningún ojo o boca, conocía lo que era la espiritualidad.

Un día, un ojo despertó, para descubrir las inconveniencias de su realidad, quería llegar, dónde ningún ojo, había llegado jamás. Éste ojo, era de los inteligentes, pero el no lo sabía. La inquietud, lo llevó a traspasar la barrera de su propia realidad. Este ojo entendía, que desempañaba, el trabajo que el había aprendido hacer. Pero no era suficiente. Así que decidió abandonar, las fronteras de su ciudad, para buscar lo desconocido y así fue.




Salió de su ciudad, pasando por la ciudad de las bocas, pasando la mucosidad de las narices y traspasando los pantanos de cerilla, de las orejas. Al final del camino, sólo quedaba el espacio y la infinita probabilidad de sucesos y eventos. Mientras iba avanzando, el ojo perdía visión, poco a poco, mientras avanzaba, se hacía negro y cada vez más negro, hasta que quedó en la oscuridad total. Con miedo, ansiedad, y solitario, el ojo, perdió el camino a casa.

Sin camino, ni dirección, el ojo continuó con su camino, avanzando, hacia la dirección, que desde un principio el escogió. En la infinités de la oscuridad, un cachito de luz, se dibujaba en el horizonte. El ojo prosiguió con más ansiedad, con ganas de descubrir, que era eso, que estaba tan escondido en aquella oscuridad, dónde cualquier camino, podría llegar a ser, una respuesta diferente.
Se acercaba más y abajo de él, observaba agua, pura y cristalina de tonos violetas, rosas y negros y al fondo una hermosa cascada, con los colores del arco iris. El ojo se quedó observando la escena, de una cascada, que parecía infinita y sin proceder de ninguna parte, escondida en la oscuridad total.

El ojo decidido, por probar lo desconocido y con la esperanza de encontrar, algo, más allá de su aburrida y monótona realidad, se deslizó, por la cortina de agua sagrada de los antiguos Dioses y de alguna forma, entendió porque, todos necesitan de todos. Descubrió que los ojos, no podrían existir sin las bocas, las narices o las orejas. Descubrió que todos ellos, deberían estar juntos, por siempre, más no separados, pero por alguna razón, su sociedad estaba separada. Los ojos creían que las bocas, eran inútiles, pero no tanto como las narices o las orejas. El ojo quedó empapado, por las magnificas aguas cristalinas, y por un momento, creyó, que podía hablar.

El ojo, asustado, se quitó las gotas que le impedían ver su realidad y lo obligaban a ver, cosas terribles, cosas que él nunca pensó que existirían.

Y regresó a su ciudad.

Encontró la forma de regresar, nadie lo había extrañado, nadie sabía que se había ido, si el no hubiera regresado, nadie se hubiera dado cuenta que se fue, que se perdió o se extravió.

La visión que obtuvo en la cascada, lo estaba matando. Cómo podría explicar lo que le pasó, si no tenía la habilidad de las bocas, para comunicar. Aunque el sabía que lo que dijera, sonaría como a los disparates que acostumbran decir las bocas.
Al día siguiente, regresó a la cascada, pero no sin antes, llevarse a una boca y a otro ojo, para que le ayudaran a explicar lo que había descubierto. Muchos ojos y bocas, dijeron que no. Ojos y bocas, que se encariñaron con el estilo de vida, que ellos mismos crearon, una mentira. Pero encontró unos labios hermosos y otro ojo, que al igual que él, sabían que los trabajos de los ojos, eran pura rutina y nada necesarios para poder vivir bien.

Encaminados a lo desconocido, los ojos, guiando a la boca, dejaron la ciudad.

La oscuridad empezó a asomarse, la boca no lo sentía, pero los ojos, temblorosos, caminaron hacía lo desconocido.
Poco a poco se fue oscureciendo. El espacio estrellado se iba consumiendo por la noche, hasta que llegaron a dónde ya no era visible nada. Dónde ya no hay nada más que la nada y surgen los pensamientos más brillantes, surgió el pequeño punto de luz en el horizonte y se dirigieron a el.

El agua empezaba a aparecer, agua tibia y tranquila, que remojaban sus píes, haciéndolos sentir tranquilos, la cascada, adelante de ellos, se iba apareciendo.

Llegaron al lugar y los tres, en su interior, sabían que estaban destinados a ese momento. Los tres tuvieron un Dëja Vú, un vago recuerdo, de haberse visto en algún sueño, justo, en ese momento. Los tres, contemplando la fuente de los Dioses con lo que la boca y los ojos soñaban en ocasiones como pesadillas.
Se encontraban en el lugar, dónde terminaban sus pesadillas y después de ahí, sólo abrían puertas abiertas. Nada que los pudiera detener. La completa libertad, el absoluto poder. La iluminación.

Los tres, se dejaron caer de un salto a la cascada, salpicando gotas por todos lados, la sensación de bienestar era evidente, agua tibia, repleta de transformación, que los atrapó y en un remolino, que se alzaba, los tres se volvieron uno.
En ésta fusión se dieron cuenta, que siempre, habían estado juntos y comprendieron que se necesitaban los unos de los otros para poder funcionar, pero no sabían la manera de regresar.

Los ojos veían y la boca, expresaba lo que los ojos veían y de esta forma divina, se crearon los sentimientos y los habitantes de tan magnifico mundo, volvieron a unirse, formando máscaras, y con las máscaras nacieron otras formas de vida. El amor, la tristeza, la envidia, el odio, el sufrimiento, la mentira y la hipocresía salieron a la luz. Las máscaras más sabias, eran las más calladas y las que no eran escogidas para portar el precio de la energía cósmica, se quedaban entre el mundo de los ojos y las bocas. En un limbo espectral, dónde a pesar de que eran máscaras divinas, no tenían la fuerza o el valor, para ejercer su poder, aunque sabían que lo tenían.

Al principio, los seres de ese universo, se dieron cuenta, que podían unirse y volverse uno, la mayoría de los ojos se transformaron, pero no todas las bocas quisieron, les daba miedo, dejar de ser lo que eran.

Incluso las máscaras, extrañaban cuando eran ojos y bocas, narices y orejas por separado. Sólo les quedaba el vago recuerdo, de como eran antes. Pero ya era muy tarde. Los pensamientos se formaron y se consolidaron. Y sólo quedaba en recuerdos, lo que era estar, del otro lado de la barrera del pensamiento.

viernes, 9 de enero de 2015

Locura y Genialidad.


Paredes de cemento y de ladrillo, paredes grises y blancas que ocultaban grandes secretos. El silencio de los temerosos, los rugidos de los valientes. Rastros de uñas que fueron arrastradas por los suelos, por la desesperación de salir de aquél lugar ¿Acaso esto es un manicomio? ¿Acaso en este lugar podrán ayudarme?

Llegué a este lugar por culpa de mis conocidos, ellos me creen loco, dicen que lo que digo no tiene sentido, pero puedo anticipar sus movimientos, mucho antes de que ellos sepan, incluso descubrí, el porque de sus acciones. 
Descubrí la forma de separarme de la realidad, y desplazarla hacia los demás individuos. Puedo estar en lugares que nunca se imaginaron que estuve. Puedo ver lo que son y lo que podrán ser, pero no encuentro manera de poder explicarlo. Pero esta vez todo va a ser diferente. Me robé una crayola negra, del patio de entretenimiento, donde nos sedan, nos dan drogas y pasamos la mayor parte del tiempo viendo televisión. He rechazado en varias ocasiones las dosis, pero me las siguen imponiendo. Ya no sé en que parte de mi consciencia, está mi realidad. Tanto tiempo desplazándome de mente en mente, aprendiendo, comprendiendo, porqué. 

Que es real y que no lo es. Hay cosas que sé que existen, pero no las puedo ver, no las puedo explicar, no encuentro las palabras o las acciones para ejecutar, lo que ejecutaba yo, en mi consciencia. ¿Acaso no lo ves? yo tampoco, pero lo siento.

Esta ahí, todos los días, pero no lo puedo ver ¿Acaso en este lugar me podrán ayudar a explicar lo que soy? ¿Porqué estoy en esta situación?. Antes de entrar a este lugar, podía observar y podía anticipar, los movimientos de otros. Así seguí por unos años, hasta que se me hizo una costumbre.

Iba por la vida y desplazaba mi consciencia, hacia mi entorno. Llegaba a lugares, la gente se reía mientras me veía ¿Acaso están tramando algo contra mí? Veo sus ojos, veo sus sonrisas, inmediatamente sabía que es lo que buscaban. 

Que fastidio pasar toda tu vida, sabiendo que la demás gente habla de ti, inclusive cuando no te conocen - lo decía mientras dibujaba en el suelo, líneas con la crayola negra – Que fastidio vivir tu vida, sintiendo.


Me acuerdo que llegó ese día, dónde me propuse, al igual que él día en que me propuse leer la mente de las demás personas ¿Dónde quedó la bolita? Las estaré leyendo ¿A quien leo? ¿A freud? El fue el primero, en descubrir, que nuestra identidad humana se divide en otras, que a la vez no conocemos de nosotros mismos. ¿Pero cómo puedo estar dividido en dos partes? ¿Si soy sólo un individuo? ¿Dónde están los individuos que conforman el yo, el ello y el super yo? Acaso ¿Hay tres individuos dentro de mí? Pero sólo me veo a mí. Ese señor de Freud, dijo locuras ¿Cómo es que él está en libros y yo estoy aquí encerrado?

Todos los días llega la enfermera, diciéndome que todo va estar bien, que ella está aquí para ayudarme. Me da mis pastillas y regreso a estar muerto en vivo. Mi habilidad casi se ha extinguido. 
Lo que queda de ella, claro... Sólo puedo acceder a ella, mediante mi imaginación y recordar, pero aunque mi mente siga despierta, mi cuerpo y el lugar dónde estoy, me impiden salir, creo que estoy peor de cuando entré.
Llegué a los límites de ésta habilidad, inmaterial, espiritual. Ya no quería hablar con las personas, ya no quería escuchar a las personas. No me interesaba lo que decían, empecé a poner especial cuidado, en sus ojos, sus bocas, sus mejillas, su actitud corporal. Obviamente no me interesaba lo que ellos querían que yo escuchara. Yo buscaba, el menor indicio de mentira en sus palabras. Buscando la verdad. ¿En quién podría confiar? sólo en mi. 

Pero quería adelantarme más. Quería dejarlos a todos atrás y llegué a estar, varios pasos más adelante de ellos. Y lo logré, en un nivel superior. Descubrí el entendimiento y la razón. Llegué creo, a dónde ya no se puede ir más lejos. Dónde la propia fuerza de la vida, te manda señales y te dice que ya no hables más, que es imposible revelar los misterios a quienes no los conocen.


Pero tanto conocimiento, que traigo conmigo, no lo puedo convertir a palabras. Fue el comienzo de mi locura. ¡Increíble y maravilloso Sigmund Freud! ¿Cómo fue que se te ocurrió explicar, los diferentes tipos de dimensiones que existen entre el mundo de la realidad y el mundo de la fantasía con tan sencillas palabras? Ello, yo y super yo. ¿ACASO NO LO QUE VEMOS ES TODO LO QUE EXISTE? y si fuera así, como explicaríamos todo esto. ¿Metafísica? No veo otra alternativa.

Pero ahora lo entiendo todo - decía mientras terminaba de garabatear con la crayola negra, el piso - Así como yo me obstiné en hacer que los demás entendieran mi realidad, es la misma fuerza que tiene la enfermera, para inyectarme y darme pastillas, porque en su realidad, así lo cree correcto.

¡TODOS ESTÁN LOCOS!

Creen que ellos son dueños de su destino, no ven que hay fuerzas más grandes allá afuera que los controlan. 

Por suerte, antes de que me encerraran en este lugar, me aseguré de que mi alma fuera inmortal. Me podrán inyectar las veces que quieran, pero yo soy INMORTAL

¡SOY INMORTAL, SOY INMORTAL!

En ese momento, los gritos fueron escuchados por los enfermeros, los cuáles entraron con jeringas en las manos, dispuestos a sedarlo.

Empezó a reír, mientras los enfermeros, lo perseguían. Gritaba, aullaba, desatendía la cama. Agarró su camisa por la mitad y la estiró hasta romperla, se empezó a pegar en la cabeza, con furia y decisión.



Los enfermeros por fin consiguieron tomarlo por las manos, lo aventaron a la camilla, mientras las enfermeras, atoraban los cinturones de seguridad a la camilla.

Rompió a la carcajada cuando lo atraparon, se reía incontrolablemente.

¿Siguen sin verlo? jajaja 

Uno de los enfermeros sostuvo su ante brazo, duro y firme mientras una de las enfermeras, cargaba la inyección de sedante.

YO SOY INMORTAL.

El sedante entró en su torrente sanguíneo.

Yo estoy aquí, por que, aquí es donde debería estar, soy un loco.

Cerró los ojos y quedó inconsciente.

Los enfermeros vieron el piso, había puros garabatos sin sentido. Triángulos, espirales, líneas y puntos, que conformaban una escena totalmente diabólica y sin sentido.

Este señor está poseído – dijo uno de los enfermeros.



martes, 28 de octubre de 2014

Ouija



Parte 1 – Un día aburrido 

Que aburrido estoy, tengo que soportar una hora más, malditos jueves, los odio porque al final del día, es matemáticas mi última clase, lo único que quiero es irme ya a mi casa.

–Oye Lecter, ¿en que estás pensando?

–Nada, ya me quiero ir a mi casa, eso es todo.

–Este viernes es Halloween, deberíamos hacer algo que de miedo.

El profesor llegó y todo el salón prestó atención.

–Muy bien muchachos, ya sé que esto les fastidia, pero no más que a mí, sé que todos están hartos y a nadie le gusta tener matemáticas a última hora, así que nada más voy a entregar unos ejercicios, la clase pasada vimos cómo se resolvían, así que se supone que ya deben saber como hacerlos, los primeros que acaben, se pueden ir. Júntense en equipos de tres.

–¿Pueden ser de cuatro? – preguntó uno de los nerds del salón.

–No, sólo de tres.

–Lecter ¿Sabes hacerlos?

–No, soy muy malo en mate.

–Muy bien, voy a pasar los ejercicios, quiero verlos trabajando. – anunció el profesor.

–Estos ejercicios están fáciles – dijo Jason, que se encontraba enfrente de Lecter. 

–¿Quieres trabajar con nosotros Jason? – sugirió Freddy.

–Claro, acabemos con esto rápido para ya irnos.

Freddy prosiguió contando

–Este viernes es Halloween, deberíamos hacer algo de miedo o algo así.

–Mis papás se fueron hoy de viaje – dijo Lecter – No van a regresar hasta el domingo y no me dieron permiso de salir a ningún lado.

–Que mal, escuché que los del salón de a lado, están organizando una fiesta de disfraces muy buena – informó Jason – y va estar Melissa, imagínatela, te vas a perder de su disfraz.



–Ok, ya. No aguanto, se los tengo que decir – interrumpió Freddy – Mi hermano mayor se compró una Ouija y la está escondiendo en mi armario ¿Qué tal si hoy después de clases jugamos?

–¿Qué es Ouija? – preguntó Jason.

–Es un tablero dónde viene escrito el abecedario y números, se supone que invocas a los muertos y ellos te contestan .

–JAJAJÁ eso no existe Lecter.

–¿Vienes a mi casa a descubrirlo o te da miedo? – dijo Freddy.

–¿Después de clases?

–Si

–Jajajá esto se pondrá bueno.

–¿Vas a venir Lecter?

–Si... Siempre escuché de ese tablero, pero nunca lo he jugado. 

–Acabemos estos ejercicios y vámonos de aquí.

–Sólo falta resolver uno.

Freddy, Jason y Lecter acabaron sus ejercicios y salieron del salón, fueron de los primeros en salir.

–¿Cómo nos vamos a ir a tu casa?

–Me dejaron el coche mis papás.

–Muy bien Lecter, shotgun, jajajá.

–Lo bueno es que tu casa es por aquí cerca – suspiró Jason.



Parte 2 – La maldición.

–Hola má, vinieron Jason y Lecter a la casa, vamos hacer un proyecto para estar libres el fin de semana.

–Me hubieras avisado antes, sólo hice comida para nosotros y tus hermanos.

–No te preocupes, de todos modos ya comimos. Voy a subir a mi cuarto. Ahí vamos a trabajar.

Subieron las escaleras de la casa de Freddy y llegaron a su cuarto. Paredes blancas, cama sencilla, un par de ventanas, un escritorio de computadora y un sillón algo maltratado.

–Muy bien, empecemos la sesión de invocación, he visto a mi hermano hacerlo varias veces a escondidas con sus amigos – dijo Freddy.

–Espero que todo salga bien o que pase algo interesante, mínimo – murmuró Jason.

Freddy abrió su armario y sacó una caja de madera que puso encima de su cama. Contenía el famoso tablero Ouija y una especia de flecha con lupa en el centro.

–Muy bien, nos vamos a poner todos en el piso rodeando el tablero – explicaba Freddy – vamos a poner nuestro dedo índice en el seleccionador.

–¿Qué se supone que va a pasar? – preguntó Jason.

–Vamos a hacer preguntas y el indicador se va a mover entre el tablero de la Ouija.

–¿Cómo vamos a saber que el indicador no lo mueve uno de nosotros?

–No lo vamos a saber – dijo Freddy mientras recogía un papel de la caja de dónde sacó el tablero de la Ouija. Una especie de oración – Muy bien, vamos a empezar la invocación, hay que tomarnos de las manos mientras leo el conjuro.

–¿Y que va a pasar después? 

–Guárdate tus preguntas para los muertos – dijo Lecter, un poco ansioso.

–Muy bien tómense de las manos – Freddy suspiró – cuando acabe de leer la oración, van a tomar el indicador con el dedo índice y no lo van a soltar, hasta el final de la sesión, muy bien, empecemos.

Erdap ortseun euq satse ne le oleic inferno.

Los tres tomaron su dedo indice y lo colocaron en el indicador, seguido de eso Freddy prosiguió.

–¿Hay algún espíritu aquí?

Los tres muchachos se quedaron callados, viendo el tablero, con los ojos fijos al tablero, el Sol se empezaba a ir y no había respuesta.

–¿Ven? Esto no sirve, esto es puro juego.

–A veces tarda más que en otras veces.

Los tres sintieron como el indicador, se empezaba a mover y lo siguieron con sus dedos.

–¿Alguien lo está moviendo?

–Shhh – dijo Freddy – el espíritu se está manifestando.

El indicador se deslizó lentamente por el tablero en la palabra "si"

–Esto me está empezando a dar miedo ¿Nadie lo movió? – dijo Jason asustado.

–No – respondió Lecter.

–Les dije que tomaba tiempo en contestar, cada uno preguntemos algo.

–A ver, yo quiero hacer una pregunta – se aventuró Jason – ¿Alguien de aquí va a morir?

Los tres se quedaron pasmados, viendo el indicador que se empezaba a mover por las letras, y los tres, cantaban las letras dónde se postraba el indicador.

Se postró de nuevo en el "si"

–Es obvio que todos vamos a morir, algún día – asintió Freddy – Hagamos esto más interesante ¿Quién va a morir? – preguntándole al tablero.

El indicador se quedó quieto, y los tres, deletrearon las letras, en dónde pasaba el indicador.

–L
–E
–C
–T
–E
–R

–Al parecer vas a morir Lecter, al igual que todos vamos a morir algún día.

–Puede ser – contestó.

–¿No quieres saber cuándo? – dijo Jason

–¿Cuándo voy a morir, espíritu? – Lecter preguntó en modo de juego.

El indicador se empezaba a mover con velocidad por las letras del tablero, a los tres les costaba trabajo seguir el puntero con su dedo índice.

–M
–A
–Ñ
–A
–N
–A

–Va a morirse de ganas por ver el disfraz de Melissa. – bromeó Freddy

–jaja que chistosito eres Freddy. Este juego ya me aburrió, ya me tengo que ir a mi casa. – Lecter quitó su dedo del tablero, se puso de pie y tomó sus cosas.

–¿Te asustaste tan rápido?

–Me molesta que se pongan de payasos – dijo enojado – aparte me compraron unos waffles y me están esperando en mi casa, no he comido nada.

–Yo también tengo hambre – dijo Jason – ¿me podrás llevar a mi casa?

–Está bien, vámonos ya.

Los dos tomaron sus cosas y salieron del cuarto de Freddy, que los estaba esperando en la puerta, bajaron las escaleras. Su mamá seguía en la cocina.



–¿Ya se van tus amigos Freddy?

–Si má, ya acabamos.


Parte 3 –  Aquí estoy.


Lecter llegó a su casa, abrió el portón y metió el coche. Tomó las llaves y se bajó del vehículo.

–Morir mañana, sí cómo no. Son sólo juegos absurdos.

Abrió la puerta de su casa, pasó por la sala.

–¿Dónde están estos waffles?

 Entró a la cocina, abrió el refri, y tomó un vaso de jugo de naranja, fresco. Eran las seis y cinco de la tarde, la luna se empezaba a ver por la ventana y la pregunta y la duda de que probablemente lo que pasó en casa de Freddy, no fue una broma.

La campana del hornito

–¡Por fin, estos delicioses waffles! Un poco de miel de maple.

Regresó con un plato y la miel. Se apoyó contra el marco de la pared, mientras comía su cena y la duda seguía en su cabeza. ¿Qué tal si lo que pasó en casa de Freddy no fue una broma? Tiene que ser una broma – Lecter pensaba –  Llamaré a Freddy para estar más seguro, alguien lo ha de haber hecho.


Le dio las últimas mordidas a su waffle y aventó el plato contra la mesa de la cocina y subió a su recámara, cansado del día, mañana sería Halloween y el no podría salir a ningún lado, porque sus papás se fueron de viaje todo el fin de semana. Le dejaron buena comida y unas cuantas golosinas para regalar, cuando llegaran los niños con sus disfraces a pedir dulces a la casa. Su casa estaba muy bien adornada de cosas de Halloween, parecía una casa embrujada, con telarañas en la arista del techo y pequeños Frankensteins que bailan al presionar un botón.

Los fanáticos padres de Lecter, aficionados al día de brujas, se fueron de viaje a Morelia a una celebración de culto con dedicación a los muertos. Tenían la creencia de que los malos espíritus se aparecían en ciertas épocas, cuando la luna aparecía completa en los cielos.

–Yo voy a morir viejo y gordo, no mañana. – decía Lecter mientras entraba a su recámara. La ventana de su cuarto estaba abierta, la cerró y le puso seguro. Se acostó en su cama, aventó los zapatos y le puso play a su walkman.

Se quedó dormido.

Abrió los ojos, el disco de su Cd WalkMan había acabado, eran las nueve treinta y cinco de la noche que marcaba el reloj digital que estaba en su escritorio y dibujaba los números en verde fosforescente y la ventana de su cuarto se encontraba abierta.



Un helado frió entró por su ventana, le acarició la espalda mientras el aire se filtraba por los tejidos del suéter de Lecter.

–Pero cerré la ventana y le puse seguro – se cuestionaba.

Se levantó a volver a cerrar su ventana, cuando se escuchó que su perro bajó las escaleras corriendo rápidamente, metiéndose al cuarto de Lecter.

–¿Qué estás haciendo aquí bonita? – Acarició a su perrita cuando recordó que sus papás antes de salir, la habían encerrado en la azotea y la puerta estaba con seguro.

–Alguien está adentro de la casa – dijo en voz alta.

Se escucharon pasos en la cocina, alguien estaba buscando algo.  Lecter ya no tenía el mismo aspecto de antes, se estaba empezando a poner pálido. La cabeza y la adrenalina, se aceleraba por el corazón. Empezó a respirar más de lo normal. Al parecer hay alguien en la casa, tomó un palo de hockey de su cuarto y salió de él.

Todas las luces de a casa se encontraban encendidas. Abría las puertas de los cuartos, y todas las luces y de los baños, encendidas.

–!Hey! ¿¡Quién está ahí!? – gritó Lecter hacía el interior de la casa.

Nadie contestó, abrió la puerta de la cocina, no había nadie, en la mesa de la cocina, estaban sus waffles y la caja rasguñada, como por garras de alguna bestia. Cerraron la puerta de atrás, Lecter volteo la cabeza y vio la silueta de una sombra, escapándose  a toda velocidad de lo poco que alcanzaba a percibir de la sien.

Salió de la cocina, y todas las luces estaban apagadas, prendió los interruptores del pasillo y de las escaleras a los cuartos, pero ninguno funcionaba. Estaba empezando a sudar frío de la frente. Subió por las escaleras y regresó a su cuarto. Las piernas le temblaban. La luz volvió y sólo los cuartos que estaban prendidos se quedaron así.

Desesperado, Lecter tomó el teléfono y le llamó a Freddy

–¿Hola?

–¿Lecter?

–Si, si si, me están pasando cosas muy raras.

–¿Qué tipo de cosas?

–Siento que hay alguien aquí en mi casa.

La línea se cortó, las luces se fueron otra vez. Lecter estaba aterrado, muriendo por dentro.

–¿Hola? ¿Freddy? – la linea se cortó, no se escuchaba ni el tono de línea.

Se quedó en su cama, con una cobija encima, pensando y aterrado. ¿Moriría hoy? No, eso no es posible, alguien movió el indicador de la Ouija. Jason o Freddy lo han de haber movido, por la puerta, vio como una sombra se extendía al interior de su cuarto, densa y llena de oscuridad. Una nube negra, había cubierto la luna, haciendo el cuarto de Lecter aún mas oscuro.

Las luces volvieron.

Tomó el telefono y le marcó a Freddy.

–¿Hola?

–¿Lecter? Otra vez tú ¿Estás jugando? ¿no te bastó con tu broma de hoy? Ya es muy tarde, ya me estaba durmiendo.

–¿De qué hablas?

–No te hagas, yo sé que tú moviste el indicador de la Ouija para espantar a Jason, pero no te funcionó.

–Yo no lo hice – contestó Lecter más asustado, la adrenalina subía por su cabeza y su corazón se aceleraba de la presión. Temblaba el teléfono de sus manos, no se podía contener.

–De seguro fue Jason, nos vemos mañana – Freddy colgó.


Lecter regresó a estar solo en su habitación y paralizado por el miedo y la increíble coincidencia de los actos, comenzó a dudar de sí mismo, sólo le quedaba marcar a Jason, pero el no sabía jugarlo, pensaba que todo era real. No era probable que Jason lo hubiera hecho, él estaba esperando que algo pasara y lo dejó pasar.

–La única persona que pudo haber sido, soy yo – se cuestionaba así mismo – no puedo morir y si me toca morir, al menos tengo hasta mañana para resolverlo. No puedo morir hoy. La Ouija dijo que mañana sería la hora – rompió en llanto.

Empezó a recordar que su familia creía en ese tipo de cosas. Lecter se empezaba a poner nervioso, las manos le sudaban y sentía que se asfixiaba ¿Habría secretos que sus papás no le habían contado? Que tal si tenemos algún tipo de maldición que no me han querido decir. ¿Por qué están pasando cosas así?

–¿Espíritu? ¡manifiéstate! – gritó en su cuarto – si quieres algo, ven de una vez por él.

Invocó al espíritu, la ventana se abrió de golpe y volteó de reojo a ver su reloj digital, que daba la hora en números fosforescentes, daban las once cincuenta y nueve de la noche.

Fue cuando recordó lo que la Ouija le advirtió.

–En un minuto, será mañana y estaré muerto – ¿Qué me pasa? Me siento débil – Un agudo dolor, le apareció en el lado izquierdo del pecho, se sentía mareado, las luces se fueron. La casa se quedó a oscuras.

Trató de ponerse de pie, dio unos pasos, pero el dolor le crujía fuertemente el pecho, las piernas le temblaban, dejó su cuerpo caer.

Doce de la noche.

–De haberme hecho caso a mí, no tendríamos que estar regresando a la casa.

–Vengo todo el camino diciéndote que lo siento – se disculpaba la mamá de Lecter con su marido mientras entraban por la puerta de la casa.

–Lecter, cariño, ya llegamos, pero nos vamos a volver a ir

–No hay luz – el papá de Lecter se dio cuenta.

–Ha de ser porque afuera hay un camión, parece que están arreglando el poste, no hay en toda la zona – se percató la mamá –Lecter no contesta.

–Ha de estar dormido. Ve al cuarto por las cosas, yo iré a la cocina por un café para el regreso – Entró a la cocina, todo estaba en orden e impecable. Virtio agua en la cafetera y fue por dos tazas.

Se escuchaba que alguien estaba buscando cosas en la parte de arriba.

–Ya las encontré – gritó la mamá – Las dejaste dónde te había dicho.

La mamá bajó  con mucha rapidez. – Ya las encontré – gritó.

–Toma, los puse en vasos desechables.

–¿Qué es?

–Café

escrito: @lemotiu
fotgrafía: @camilarevueltas















domingo, 26 de octubre de 2014

Odisea Espacial (capítulo final)

Odisea Espacial – Pistas



–En la soledad del infinito, en algún punto encontrarás que incluso llegando al extremo de un lado, seguirás desconociendo el otro lado del infinito. No se puede saber todo, incluso llegándolo a conocer, habrían cosas que faltarían de comprender y analizar. Al final, todo lo que vemos es real, pero nuestros pensamientos ¿no son reales? ¿Acaso no existen? Que no los podamos ver, no significa que no estén presentes. O se manifiestan de alguna otra forma, que no es como nosotros lo imaginamos.  Pero todo lo que pensamos, todo lo que soñamos, es lo que somos y lo que tratamos de ser a lo largo de nuestra vida.  Hay cientos de cosas más importantes y sólo le prestamos atención a las más superficiales. Pero todo está ahí, de alguna u otra forma.

–No lo entiendo.

–Jajá

–¿De qué te ríes? – Preguntó el hijo de Skyfall.

–De nada, lo que pasa es que el ser humano nunca lo ha entendido.

–¿Entonces para qué me lo dices?

–Tú fuiste quien preguntó.

–Lo sé, pero... no entiendo.

–Aún eres joven para comprender, ya lo harás.

–Mejor cuéntame otra cosa.

–¿Qué quieres que te cuente?

–Cuéntame como conociste a mamá – preguntó su hijo.

–Pero es la última y te vas a dormir ¿Lo prometes?

–Si, lo prometo – Skyfall lo arropó y se sentó a un costado de la cama.

–Hace mucho tiempo, antes de ser Capitán, conocí a un mercenario, su nombre era Jerry. Realizaba pequeñas misiones a otros planetas en busca de objetos valiosos para comerciar. Afortunadamente, estaba en el lugar correcto para rescatarlo. Los dos éramos muy jóvenes, nos parecíamos mucho, pero nuestras metas eran diferentes. Con el tiempo y trabajo, formamos una red de distribución de artículos valiosos, como transformadores o cuarzos. Empezábamos a ganar tanto dinero, que no sabíamos que hacer con él, así que una parte la designamos a nuestros gastos personales y otra parte la destinamos a la construcción de ésta casa, dónde vivimos. Aquí, en la Luna. Y en uno de mis viajes a la Luna, conocí a tu madre. Ella nació aquí, su familia fue de las primeras generaciones en habitar la Luna. Después, me introdujeron a la flota y empecé mis servicios como capitán de la flota interestelar y dejé de ver a tu madre por un largo tiempo. Jerry y yo acordamos, que si algún día las cosas se ponían peligrosas, tendríamos un plan de escape. Desafortunadamente, en una misión que tuve, me asignaron a buscar a un Ohm.

–¡Un Ohm! – exclamó asustado su hijo.

–Se llamaba Odiseo, y me enseñó muchas cosas, muchas cosas que cuando me las enseñó, no sabía lo que significaba, pero él me dio un propósito, algo por lo que luchar. Tuve que huir de la flota, porque sino me iban a realizar estudios, para sacar toda la información que Odiseo me había dado.

–¿Y eso que fue?

–Odiseo me enseñó que todo está unido y que todas las decisiones que tomes van a repercutir en tu vida. Me enseñó que las mentes que piensan igual, están destinadas a encontrarse y trabajar en equipo para un mismo fin y muchas cosas que no entenderías, estás demasiado pequeño para entenderlo, pero lo vas a entender.

–¿Cómo sabes?

–Porque así será tu destino, pero eso es todo por hoy, es hora de dormir – Skyfall se levantó de la cama y le dio un beso a su hijo en la frente – Que descanses – Skyfall apagó las luces de la recámara y se fue.


"Vivimos en un mundo, en una misma realidad y eso es todo lo que vemos, todas las formas de vida que habitan el universo, tienen los mismos métodos de aprendizaje, la consciencia es la misma en todas ellas.
Llegamos a la realidad sin que lo pidamos y estamos aquí por alguna razón, estamos para cumplir el propósito de nuestras vidas pasadas y no cometer los mismos errores. Aprender de ellos y superarlos. Algunos de nosotros somos escogidos para realizar ciertas actividades y sin darnos cuenta, somos llamados a entrar y a profundizar en ellas. Sin embargo, no todos son capaces de ver y no tienes porque sentirte mal al respecto. Nuestra especie, el ser humano, es una especie, que su único límite es uno mismo. Sin embargo, no todos pueden entender el potencial, ni su asombrosa naturaleza, porque toda su vida, han crecido viendo la realidad como es y no como en realidad es.
El trabajo en equipo, es la única manera para progresar y aquellos que no lo hagan o no se adapten a los cambios, serán rechazados inútiles, no te preocupes, todo saldrá bien, algún día lo vas a entender, pero tienes que seguir las pistas"