martes, 28 de octubre de 2014

Ouija



Parte 1 – Un día aburrido 

Que aburrido estoy, tengo que soportar una hora más, malditos jueves, los odio porque al final del día, es matemáticas mi última clase, lo único que quiero es irme ya a mi casa.

–Oye Lecter, ¿en que estás pensando?

–Nada, ya me quiero ir a mi casa, eso es todo.

–Este viernes es Halloween, deberíamos hacer algo que de miedo.

El profesor llegó y todo el salón prestó atención.

–Muy bien muchachos, ya sé que esto les fastidia, pero no más que a mí, sé que todos están hartos y a nadie le gusta tener matemáticas a última hora, así que nada más voy a entregar unos ejercicios, la clase pasada vimos cómo se resolvían, así que se supone que ya deben saber como hacerlos, los primeros que acaben, se pueden ir. Júntense en equipos de tres.

–¿Pueden ser de cuatro? – preguntó uno de los nerds del salón.

–No, sólo de tres.

–Lecter ¿Sabes hacerlos?

–No, soy muy malo en mate.

–Muy bien, voy a pasar los ejercicios, quiero verlos trabajando. – anunció el profesor.

–Estos ejercicios están fáciles – dijo Jason, que se encontraba enfrente de Lecter. 

–¿Quieres trabajar con nosotros Jason? – sugirió Freddy.

–Claro, acabemos con esto rápido para ya irnos.

Freddy prosiguió contando

–Este viernes es Halloween, deberíamos hacer algo de miedo o algo así.

–Mis papás se fueron hoy de viaje – dijo Lecter – No van a regresar hasta el domingo y no me dieron permiso de salir a ningún lado.

–Que mal, escuché que los del salón de a lado, están organizando una fiesta de disfraces muy buena – informó Jason – y va estar Melissa, imagínatela, te vas a perder de su disfraz.



–Ok, ya. No aguanto, se los tengo que decir – interrumpió Freddy – Mi hermano mayor se compró una Ouija y la está escondiendo en mi armario ¿Qué tal si hoy después de clases jugamos?

–¿Qué es Ouija? – preguntó Jason.

–Es un tablero dónde viene escrito el abecedario y números, se supone que invocas a los muertos y ellos te contestan .

–JAJAJÁ eso no existe Lecter.

–¿Vienes a mi casa a descubrirlo o te da miedo? – dijo Freddy.

–¿Después de clases?

–Si

–Jajajá esto se pondrá bueno.

–¿Vas a venir Lecter?

–Si... Siempre escuché de ese tablero, pero nunca lo he jugado. 

–Acabemos estos ejercicios y vámonos de aquí.

–Sólo falta resolver uno.

Freddy, Jason y Lecter acabaron sus ejercicios y salieron del salón, fueron de los primeros en salir.

–¿Cómo nos vamos a ir a tu casa?

–Me dejaron el coche mis papás.

–Muy bien Lecter, shotgun, jajajá.

–Lo bueno es que tu casa es por aquí cerca – suspiró Jason.



Parte 2 – La maldición.

–Hola má, vinieron Jason y Lecter a la casa, vamos hacer un proyecto para estar libres el fin de semana.

–Me hubieras avisado antes, sólo hice comida para nosotros y tus hermanos.

–No te preocupes, de todos modos ya comimos. Voy a subir a mi cuarto. Ahí vamos a trabajar.

Subieron las escaleras de la casa de Freddy y llegaron a su cuarto. Paredes blancas, cama sencilla, un par de ventanas, un escritorio de computadora y un sillón algo maltratado.

–Muy bien, empecemos la sesión de invocación, he visto a mi hermano hacerlo varias veces a escondidas con sus amigos – dijo Freddy.

–Espero que todo salga bien o que pase algo interesante, mínimo – murmuró Jason.

Freddy abrió su armario y sacó una caja de madera que puso encima de su cama. Contenía el famoso tablero Ouija y una especia de flecha con lupa en el centro.

–Muy bien, nos vamos a poner todos en el piso rodeando el tablero – explicaba Freddy – vamos a poner nuestro dedo índice en el seleccionador.

–¿Qué se supone que va a pasar? – preguntó Jason.

–Vamos a hacer preguntas y el indicador se va a mover entre el tablero de la Ouija.

–¿Cómo vamos a saber que el indicador no lo mueve uno de nosotros?

–No lo vamos a saber – dijo Freddy mientras recogía un papel de la caja de dónde sacó el tablero de la Ouija. Una especie de oración – Muy bien, vamos a empezar la invocación, hay que tomarnos de las manos mientras leo el conjuro.

–¿Y que va a pasar después? 

–Guárdate tus preguntas para los muertos – dijo Lecter, un poco ansioso.

–Muy bien tómense de las manos – Freddy suspiró – cuando acabe de leer la oración, van a tomar el indicador con el dedo índice y no lo van a soltar, hasta el final de la sesión, muy bien, empecemos.

Erdap ortseun euq satse ne le oleic inferno.

Los tres tomaron su dedo indice y lo colocaron en el indicador, seguido de eso Freddy prosiguió.

–¿Hay algún espíritu aquí?

Los tres muchachos se quedaron callados, viendo el tablero, con los ojos fijos al tablero, el Sol se empezaba a ir y no había respuesta.

–¿Ven? Esto no sirve, esto es puro juego.

–A veces tarda más que en otras veces.

Los tres sintieron como el indicador, se empezaba a mover y lo siguieron con sus dedos.

–¿Alguien lo está moviendo?

–Shhh – dijo Freddy – el espíritu se está manifestando.

El indicador se deslizó lentamente por el tablero en la palabra "si"

–Esto me está empezando a dar miedo ¿Nadie lo movió? – dijo Jason asustado.

–No – respondió Lecter.

–Les dije que tomaba tiempo en contestar, cada uno preguntemos algo.

–A ver, yo quiero hacer una pregunta – se aventuró Jason – ¿Alguien de aquí va a morir?

Los tres se quedaron pasmados, viendo el indicador que se empezaba a mover por las letras, y los tres, cantaban las letras dónde se postraba el indicador.

Se postró de nuevo en el "si"

–Es obvio que todos vamos a morir, algún día – asintió Freddy – Hagamos esto más interesante ¿Quién va a morir? – preguntándole al tablero.

El indicador se quedó quieto, y los tres, deletrearon las letras, en dónde pasaba el indicador.

–L
–E
–C
–T
–E
–R

–Al parecer vas a morir Lecter, al igual que todos vamos a morir algún día.

–Puede ser – contestó.

–¿No quieres saber cuándo? – dijo Jason

–¿Cuándo voy a morir, espíritu? – Lecter preguntó en modo de juego.

El indicador se empezaba a mover con velocidad por las letras del tablero, a los tres les costaba trabajo seguir el puntero con su dedo índice.

–M
–A
–Ñ
–A
–N
–A

–Va a morirse de ganas por ver el disfraz de Melissa. – bromeó Freddy

–jaja que chistosito eres Freddy. Este juego ya me aburrió, ya me tengo que ir a mi casa. – Lecter quitó su dedo del tablero, se puso de pie y tomó sus cosas.

–¿Te asustaste tan rápido?

–Me molesta que se pongan de payasos – dijo enojado – aparte me compraron unos waffles y me están esperando en mi casa, no he comido nada.

–Yo también tengo hambre – dijo Jason – ¿me podrás llevar a mi casa?

–Está bien, vámonos ya.

Los dos tomaron sus cosas y salieron del cuarto de Freddy, que los estaba esperando en la puerta, bajaron las escaleras. Su mamá seguía en la cocina.



–¿Ya se van tus amigos Freddy?

–Si má, ya acabamos.


Parte 3 –  Aquí estoy.


Lecter llegó a su casa, abrió el portón y metió el coche. Tomó las llaves y se bajó del vehículo.

–Morir mañana, sí cómo no. Son sólo juegos absurdos.

Abrió la puerta de su casa, pasó por la sala.

–¿Dónde están estos waffles?

 Entró a la cocina, abrió el refri, y tomó un vaso de jugo de naranja, fresco. Eran las seis y cinco de la tarde, la luna se empezaba a ver por la ventana y la pregunta y la duda de que probablemente lo que pasó en casa de Freddy, no fue una broma.

La campana del hornito

–¡Por fin, estos delicioses waffles! Un poco de miel de maple.

Regresó con un plato y la miel. Se apoyó contra el marco de la pared, mientras comía su cena y la duda seguía en su cabeza. ¿Qué tal si lo que pasó en casa de Freddy no fue una broma? Tiene que ser una broma – Lecter pensaba –  Llamaré a Freddy para estar más seguro, alguien lo ha de haber hecho.


Le dio las últimas mordidas a su waffle y aventó el plato contra la mesa de la cocina y subió a su recámara, cansado del día, mañana sería Halloween y el no podría salir a ningún lado, porque sus papás se fueron de viaje todo el fin de semana. Le dejaron buena comida y unas cuantas golosinas para regalar, cuando llegaran los niños con sus disfraces a pedir dulces a la casa. Su casa estaba muy bien adornada de cosas de Halloween, parecía una casa embrujada, con telarañas en la arista del techo y pequeños Frankensteins que bailan al presionar un botón.

Los fanáticos padres de Lecter, aficionados al día de brujas, se fueron de viaje a Morelia a una celebración de culto con dedicación a los muertos. Tenían la creencia de que los malos espíritus se aparecían en ciertas épocas, cuando la luna aparecía completa en los cielos.

–Yo voy a morir viejo y gordo, no mañana. – decía Lecter mientras entraba a su recámara. La ventana de su cuarto estaba abierta, la cerró y le puso seguro. Se acostó en su cama, aventó los zapatos y le puso play a su walkman.

Se quedó dormido.

Abrió los ojos, el disco de su Cd WalkMan había acabado, eran las nueve treinta y cinco de la noche que marcaba el reloj digital que estaba en su escritorio y dibujaba los números en verde fosforescente y la ventana de su cuarto se encontraba abierta.



Un helado frió entró por su ventana, le acarició la espalda mientras el aire se filtraba por los tejidos del suéter de Lecter.

–Pero cerré la ventana y le puse seguro – se cuestionaba.

Se levantó a volver a cerrar su ventana, cuando se escuchó que su perro bajó las escaleras corriendo rápidamente, metiéndose al cuarto de Lecter.

–¿Qué estás haciendo aquí bonita? – Acarició a su perrita cuando recordó que sus papás antes de salir, la habían encerrado en la azotea y la puerta estaba con seguro.

–Alguien está adentro de la casa – dijo en voz alta.

Se escucharon pasos en la cocina, alguien estaba buscando algo.  Lecter ya no tenía el mismo aspecto de antes, se estaba empezando a poner pálido. La cabeza y la adrenalina, se aceleraba por el corazón. Empezó a respirar más de lo normal. Al parecer hay alguien en la casa, tomó un palo de hockey de su cuarto y salió de él.

Todas las luces de a casa se encontraban encendidas. Abría las puertas de los cuartos, y todas las luces y de los baños, encendidas.

–!Hey! ¿¡Quién está ahí!? – gritó Lecter hacía el interior de la casa.

Nadie contestó, abrió la puerta de la cocina, no había nadie, en la mesa de la cocina, estaban sus waffles y la caja rasguñada, como por garras de alguna bestia. Cerraron la puerta de atrás, Lecter volteo la cabeza y vio la silueta de una sombra, escapándose  a toda velocidad de lo poco que alcanzaba a percibir de la sien.

Salió de la cocina, y todas las luces estaban apagadas, prendió los interruptores del pasillo y de las escaleras a los cuartos, pero ninguno funcionaba. Estaba empezando a sudar frío de la frente. Subió por las escaleras y regresó a su cuarto. Las piernas le temblaban. La luz volvió y sólo los cuartos que estaban prendidos se quedaron así.

Desesperado, Lecter tomó el teléfono y le llamó a Freddy

–¿Hola?

–¿Lecter?

–Si, si si, me están pasando cosas muy raras.

–¿Qué tipo de cosas?

–Siento que hay alguien aquí en mi casa.

La línea se cortó, las luces se fueron otra vez. Lecter estaba aterrado, muriendo por dentro.

–¿Hola? ¿Freddy? – la linea se cortó, no se escuchaba ni el tono de línea.

Se quedó en su cama, con una cobija encima, pensando y aterrado. ¿Moriría hoy? No, eso no es posible, alguien movió el indicador de la Ouija. Jason o Freddy lo han de haber movido, por la puerta, vio como una sombra se extendía al interior de su cuarto, densa y llena de oscuridad. Una nube negra, había cubierto la luna, haciendo el cuarto de Lecter aún mas oscuro.

Las luces volvieron.

Tomó el telefono y le marcó a Freddy.

–¿Hola?

–¿Lecter? Otra vez tú ¿Estás jugando? ¿no te bastó con tu broma de hoy? Ya es muy tarde, ya me estaba durmiendo.

–¿De qué hablas?

–No te hagas, yo sé que tú moviste el indicador de la Ouija para espantar a Jason, pero no te funcionó.

–Yo no lo hice – contestó Lecter más asustado, la adrenalina subía por su cabeza y su corazón se aceleraba de la presión. Temblaba el teléfono de sus manos, no se podía contener.

–De seguro fue Jason, nos vemos mañana – Freddy colgó.


Lecter regresó a estar solo en su habitación y paralizado por el miedo y la increíble coincidencia de los actos, comenzó a dudar de sí mismo, sólo le quedaba marcar a Jason, pero el no sabía jugarlo, pensaba que todo era real. No era probable que Jason lo hubiera hecho, él estaba esperando que algo pasara y lo dejó pasar.

–La única persona que pudo haber sido, soy yo – se cuestionaba así mismo – no puedo morir y si me toca morir, al menos tengo hasta mañana para resolverlo. No puedo morir hoy. La Ouija dijo que mañana sería la hora – rompió en llanto.

Empezó a recordar que su familia creía en ese tipo de cosas. Lecter se empezaba a poner nervioso, las manos le sudaban y sentía que se asfixiaba ¿Habría secretos que sus papás no le habían contado? Que tal si tenemos algún tipo de maldición que no me han querido decir. ¿Por qué están pasando cosas así?

–¿Espíritu? ¡manifiéstate! – gritó en su cuarto – si quieres algo, ven de una vez por él.

Invocó al espíritu, la ventana se abrió de golpe y volteó de reojo a ver su reloj digital, que daba la hora en números fosforescentes, daban las once cincuenta y nueve de la noche.

Fue cuando recordó lo que la Ouija le advirtió.

–En un minuto, será mañana y estaré muerto – ¿Qué me pasa? Me siento débil – Un agudo dolor, le apareció en el lado izquierdo del pecho, se sentía mareado, las luces se fueron. La casa se quedó a oscuras.

Trató de ponerse de pie, dio unos pasos, pero el dolor le crujía fuertemente el pecho, las piernas le temblaban, dejó su cuerpo caer.

Doce de la noche.

–De haberme hecho caso a mí, no tendríamos que estar regresando a la casa.

–Vengo todo el camino diciéndote que lo siento – se disculpaba la mamá de Lecter con su marido mientras entraban por la puerta de la casa.

–Lecter, cariño, ya llegamos, pero nos vamos a volver a ir

–No hay luz – el papá de Lecter se dio cuenta.

–Ha de ser porque afuera hay un camión, parece que están arreglando el poste, no hay en toda la zona – se percató la mamá –Lecter no contesta.

–Ha de estar dormido. Ve al cuarto por las cosas, yo iré a la cocina por un café para el regreso – Entró a la cocina, todo estaba en orden e impecable. Virtio agua en la cafetera y fue por dos tazas.

Se escuchaba que alguien estaba buscando cosas en la parte de arriba.

–Ya las encontré – gritó la mamá – Las dejaste dónde te había dicho.

La mamá bajó  con mucha rapidez. – Ya las encontré – gritó.

–Toma, los puse en vasos desechables.

–¿Qué es?

–Café

escrito: @lemotiu
fotgrafía: @camilarevueltas















1 comentario:

  1. Me atrapo, es una historia creible, una vez a mi me paso algo parecido con una ex novia que al poco tiempo murió, utilizamos el teléfono para comunicarnos con los espiritus, nos llamaron a las dos de la mañana, al tiempo ella murió y ese dia me llamo, me dijo que estaba bien y vendría en unos años a buscarme, casualidad causalidad mas alla S.O.S.

    ResponderEliminar

¿Te gustó? ¿Qué es lo que piensas?