martes, 28 de octubre de 2014

Ouija



Parte 1 – Un día aburrido 

Que aburrido estoy, tengo que soportar una hora más, malditos jueves, los odio porque al final del día, es matemáticas mi última clase, lo único que quiero es irme ya a mi casa.

–Oye Lecter, ¿en que estás pensando?

–Nada, ya me quiero ir a mi casa, eso es todo.

–Este viernes es Halloween, deberíamos hacer algo que de miedo.

El profesor llegó y todo el salón prestó atención.

–Muy bien muchachos, ya sé que esto les fastidia, pero no más que a mí, sé que todos están hartos y a nadie le gusta tener matemáticas a última hora, así que nada más voy a entregar unos ejercicios, la clase pasada vimos cómo se resolvían, así que se supone que ya deben saber como hacerlos, los primeros que acaben, se pueden ir. Júntense en equipos de tres.

–¿Pueden ser de cuatro? – preguntó uno de los nerds del salón.

–No, sólo de tres.

–Lecter ¿Sabes hacerlos?

–No, soy muy malo en mate.

–Muy bien, voy a pasar los ejercicios, quiero verlos trabajando. – anunció el profesor.

–Estos ejercicios están fáciles – dijo Jason, que se encontraba enfrente de Lecter. 

–¿Quieres trabajar con nosotros Jason? – sugirió Freddy.

–Claro, acabemos con esto rápido para ya irnos.

Freddy prosiguió contando

–Este viernes es Halloween, deberíamos hacer algo de miedo o algo así.

–Mis papás se fueron hoy de viaje – dijo Lecter – No van a regresar hasta el domingo y no me dieron permiso de salir a ningún lado.

–Que mal, escuché que los del salón de a lado, están organizando una fiesta de disfraces muy buena – informó Jason – y va estar Melissa, imagínatela, te vas a perder de su disfraz.



–Ok, ya. No aguanto, se los tengo que decir – interrumpió Freddy – Mi hermano mayor se compró una Ouija y la está escondiendo en mi armario ¿Qué tal si hoy después de clases jugamos?

–¿Qué es Ouija? – preguntó Jason.

–Es un tablero dónde viene escrito el abecedario y números, se supone que invocas a los muertos y ellos te contestan .

–JAJAJÁ eso no existe Lecter.

–¿Vienes a mi casa a descubrirlo o te da miedo? – dijo Freddy.

–¿Después de clases?

–Si

–Jajajá esto se pondrá bueno.

–¿Vas a venir Lecter?

–Si... Siempre escuché de ese tablero, pero nunca lo he jugado. 

–Acabemos estos ejercicios y vámonos de aquí.

–Sólo falta resolver uno.

Freddy, Jason y Lecter acabaron sus ejercicios y salieron del salón, fueron de los primeros en salir.

–¿Cómo nos vamos a ir a tu casa?

–Me dejaron el coche mis papás.

–Muy bien Lecter, shotgun, jajajá.

–Lo bueno es que tu casa es por aquí cerca – suspiró Jason.



Parte 2 – La maldición.

–Hola má, vinieron Jason y Lecter a la casa, vamos hacer un proyecto para estar libres el fin de semana.

–Me hubieras avisado antes, sólo hice comida para nosotros y tus hermanos.

–No te preocupes, de todos modos ya comimos. Voy a subir a mi cuarto. Ahí vamos a trabajar.

Subieron las escaleras de la casa de Freddy y llegaron a su cuarto. Paredes blancas, cama sencilla, un par de ventanas, un escritorio de computadora y un sillón algo maltratado.

–Muy bien, empecemos la sesión de invocación, he visto a mi hermano hacerlo varias veces a escondidas con sus amigos – dijo Freddy.

–Espero que todo salga bien o que pase algo interesante, mínimo – murmuró Jason.

Freddy abrió su armario y sacó una caja de madera que puso encima de su cama. Contenía el famoso tablero Ouija y una especia de flecha con lupa en el centro.

–Muy bien, nos vamos a poner todos en el piso rodeando el tablero – explicaba Freddy – vamos a poner nuestro dedo índice en el seleccionador.

–¿Qué se supone que va a pasar? – preguntó Jason.

–Vamos a hacer preguntas y el indicador se va a mover entre el tablero de la Ouija.

–¿Cómo vamos a saber que el indicador no lo mueve uno de nosotros?

–No lo vamos a saber – dijo Freddy mientras recogía un papel de la caja de dónde sacó el tablero de la Ouija. Una especie de oración – Muy bien, vamos a empezar la invocación, hay que tomarnos de las manos mientras leo el conjuro.

–¿Y que va a pasar después? 

–Guárdate tus preguntas para los muertos – dijo Lecter, un poco ansioso.

–Muy bien tómense de las manos – Freddy suspiró – cuando acabe de leer la oración, van a tomar el indicador con el dedo índice y no lo van a soltar, hasta el final de la sesión, muy bien, empecemos.

Erdap ortseun euq satse ne le oleic inferno.

Los tres tomaron su dedo indice y lo colocaron en el indicador, seguido de eso Freddy prosiguió.

–¿Hay algún espíritu aquí?

Los tres muchachos se quedaron callados, viendo el tablero, con los ojos fijos al tablero, el Sol se empezaba a ir y no había respuesta.

–¿Ven? Esto no sirve, esto es puro juego.

–A veces tarda más que en otras veces.

Los tres sintieron como el indicador, se empezaba a mover y lo siguieron con sus dedos.

–¿Alguien lo está moviendo?

–Shhh – dijo Freddy – el espíritu se está manifestando.

El indicador se deslizó lentamente por el tablero en la palabra "si"

–Esto me está empezando a dar miedo ¿Nadie lo movió? – dijo Jason asustado.

–No – respondió Lecter.

–Les dije que tomaba tiempo en contestar, cada uno preguntemos algo.

–A ver, yo quiero hacer una pregunta – se aventuró Jason – ¿Alguien de aquí va a morir?

Los tres se quedaron pasmados, viendo el indicador que se empezaba a mover por las letras, y los tres, cantaban las letras dónde se postraba el indicador.

Se postró de nuevo en el "si"

–Es obvio que todos vamos a morir, algún día – asintió Freddy – Hagamos esto más interesante ¿Quién va a morir? – preguntándole al tablero.

El indicador se quedó quieto, y los tres, deletrearon las letras, en dónde pasaba el indicador.

–L
–E
–C
–T
–E
–R

–Al parecer vas a morir Lecter, al igual que todos vamos a morir algún día.

–Puede ser – contestó.

–¿No quieres saber cuándo? – dijo Jason

–¿Cuándo voy a morir, espíritu? – Lecter preguntó en modo de juego.

El indicador se empezaba a mover con velocidad por las letras del tablero, a los tres les costaba trabajo seguir el puntero con su dedo índice.

–M
–A
–Ñ
–A
–N
–A

–Va a morirse de ganas por ver el disfraz de Melissa. – bromeó Freddy

–jaja que chistosito eres Freddy. Este juego ya me aburrió, ya me tengo que ir a mi casa. – Lecter quitó su dedo del tablero, se puso de pie y tomó sus cosas.

–¿Te asustaste tan rápido?

–Me molesta que se pongan de payasos – dijo enojado – aparte me compraron unos waffles y me están esperando en mi casa, no he comido nada.

–Yo también tengo hambre – dijo Jason – ¿me podrás llevar a mi casa?

–Está bien, vámonos ya.

Los dos tomaron sus cosas y salieron del cuarto de Freddy, que los estaba esperando en la puerta, bajaron las escaleras. Su mamá seguía en la cocina.



–¿Ya se van tus amigos Freddy?

–Si má, ya acabamos.


Parte 3 –  Aquí estoy.


Lecter llegó a su casa, abrió el portón y metió el coche. Tomó las llaves y se bajó del vehículo.

–Morir mañana, sí cómo no. Son sólo juegos absurdos.

Abrió la puerta de su casa, pasó por la sala.

–¿Dónde están estos waffles?

 Entró a la cocina, abrió el refri, y tomó un vaso de jugo de naranja, fresco. Eran las seis y cinco de la tarde, la luna se empezaba a ver por la ventana y la pregunta y la duda de que probablemente lo que pasó en casa de Freddy, no fue una broma.

La campana del hornito

–¡Por fin, estos delicioses waffles! Un poco de miel de maple.

Regresó con un plato y la miel. Se apoyó contra el marco de la pared, mientras comía su cena y la duda seguía en su cabeza. ¿Qué tal si lo que pasó en casa de Freddy no fue una broma? Tiene que ser una broma – Lecter pensaba –  Llamaré a Freddy para estar más seguro, alguien lo ha de haber hecho.


Le dio las últimas mordidas a su waffle y aventó el plato contra la mesa de la cocina y subió a su recámara, cansado del día, mañana sería Halloween y el no podría salir a ningún lado, porque sus papás se fueron de viaje todo el fin de semana. Le dejaron buena comida y unas cuantas golosinas para regalar, cuando llegaran los niños con sus disfraces a pedir dulces a la casa. Su casa estaba muy bien adornada de cosas de Halloween, parecía una casa embrujada, con telarañas en la arista del techo y pequeños Frankensteins que bailan al presionar un botón.

Los fanáticos padres de Lecter, aficionados al día de brujas, se fueron de viaje a Morelia a una celebración de culto con dedicación a los muertos. Tenían la creencia de que los malos espíritus se aparecían en ciertas épocas, cuando la luna aparecía completa en los cielos.

–Yo voy a morir viejo y gordo, no mañana. – decía Lecter mientras entraba a su recámara. La ventana de su cuarto estaba abierta, la cerró y le puso seguro. Se acostó en su cama, aventó los zapatos y le puso play a su walkman.

Se quedó dormido.

Abrió los ojos, el disco de su Cd WalkMan había acabado, eran las nueve treinta y cinco de la noche que marcaba el reloj digital que estaba en su escritorio y dibujaba los números en verde fosforescente y la ventana de su cuarto se encontraba abierta.



Un helado frió entró por su ventana, le acarició la espalda mientras el aire se filtraba por los tejidos del suéter de Lecter.

–Pero cerré la ventana y le puse seguro – se cuestionaba.

Se levantó a volver a cerrar su ventana, cuando se escuchó que su perro bajó las escaleras corriendo rápidamente, metiéndose al cuarto de Lecter.

–¿Qué estás haciendo aquí bonita? – Acarició a su perrita cuando recordó que sus papás antes de salir, la habían encerrado en la azotea y la puerta estaba con seguro.

–Alguien está adentro de la casa – dijo en voz alta.

Se escucharon pasos en la cocina, alguien estaba buscando algo.  Lecter ya no tenía el mismo aspecto de antes, se estaba empezando a poner pálido. La cabeza y la adrenalina, se aceleraba por el corazón. Empezó a respirar más de lo normal. Al parecer hay alguien en la casa, tomó un palo de hockey de su cuarto y salió de él.

Todas las luces de a casa se encontraban encendidas. Abría las puertas de los cuartos, y todas las luces y de los baños, encendidas.

–!Hey! ¿¡Quién está ahí!? – gritó Lecter hacía el interior de la casa.

Nadie contestó, abrió la puerta de la cocina, no había nadie, en la mesa de la cocina, estaban sus waffles y la caja rasguñada, como por garras de alguna bestia. Cerraron la puerta de atrás, Lecter volteo la cabeza y vio la silueta de una sombra, escapándose  a toda velocidad de lo poco que alcanzaba a percibir de la sien.

Salió de la cocina, y todas las luces estaban apagadas, prendió los interruptores del pasillo y de las escaleras a los cuartos, pero ninguno funcionaba. Estaba empezando a sudar frío de la frente. Subió por las escaleras y regresó a su cuarto. Las piernas le temblaban. La luz volvió y sólo los cuartos que estaban prendidos se quedaron así.

Desesperado, Lecter tomó el teléfono y le llamó a Freddy

–¿Hola?

–¿Lecter?

–Si, si si, me están pasando cosas muy raras.

–¿Qué tipo de cosas?

–Siento que hay alguien aquí en mi casa.

La línea se cortó, las luces se fueron otra vez. Lecter estaba aterrado, muriendo por dentro.

–¿Hola? ¿Freddy? – la linea se cortó, no se escuchaba ni el tono de línea.

Se quedó en su cama, con una cobija encima, pensando y aterrado. ¿Moriría hoy? No, eso no es posible, alguien movió el indicador de la Ouija. Jason o Freddy lo han de haber movido, por la puerta, vio como una sombra se extendía al interior de su cuarto, densa y llena de oscuridad. Una nube negra, había cubierto la luna, haciendo el cuarto de Lecter aún mas oscuro.

Las luces volvieron.

Tomó el telefono y le marcó a Freddy.

–¿Hola?

–¿Lecter? Otra vez tú ¿Estás jugando? ¿no te bastó con tu broma de hoy? Ya es muy tarde, ya me estaba durmiendo.

–¿De qué hablas?

–No te hagas, yo sé que tú moviste el indicador de la Ouija para espantar a Jason, pero no te funcionó.

–Yo no lo hice – contestó Lecter más asustado, la adrenalina subía por su cabeza y su corazón se aceleraba de la presión. Temblaba el teléfono de sus manos, no se podía contener.

–De seguro fue Jason, nos vemos mañana – Freddy colgó.


Lecter regresó a estar solo en su habitación y paralizado por el miedo y la increíble coincidencia de los actos, comenzó a dudar de sí mismo, sólo le quedaba marcar a Jason, pero el no sabía jugarlo, pensaba que todo era real. No era probable que Jason lo hubiera hecho, él estaba esperando que algo pasara y lo dejó pasar.

–La única persona que pudo haber sido, soy yo – se cuestionaba así mismo – no puedo morir y si me toca morir, al menos tengo hasta mañana para resolverlo. No puedo morir hoy. La Ouija dijo que mañana sería la hora – rompió en llanto.

Empezó a recordar que su familia creía en ese tipo de cosas. Lecter se empezaba a poner nervioso, las manos le sudaban y sentía que se asfixiaba ¿Habría secretos que sus papás no le habían contado? Que tal si tenemos algún tipo de maldición que no me han querido decir. ¿Por qué están pasando cosas así?

–¿Espíritu? ¡manifiéstate! – gritó en su cuarto – si quieres algo, ven de una vez por él.

Invocó al espíritu, la ventana se abrió de golpe y volteó de reojo a ver su reloj digital, que daba la hora en números fosforescentes, daban las once cincuenta y nueve de la noche.

Fue cuando recordó lo que la Ouija le advirtió.

–En un minuto, será mañana y estaré muerto – ¿Qué me pasa? Me siento débil – Un agudo dolor, le apareció en el lado izquierdo del pecho, se sentía mareado, las luces se fueron. La casa se quedó a oscuras.

Trató de ponerse de pie, dio unos pasos, pero el dolor le crujía fuertemente el pecho, las piernas le temblaban, dejó su cuerpo caer.

Doce de la noche.

–De haberme hecho caso a mí, no tendríamos que estar regresando a la casa.

–Vengo todo el camino diciéndote que lo siento – se disculpaba la mamá de Lecter con su marido mientras entraban por la puerta de la casa.

–Lecter, cariño, ya llegamos, pero nos vamos a volver a ir

–No hay luz – el papá de Lecter se dio cuenta.

–Ha de ser porque afuera hay un camión, parece que están arreglando el poste, no hay en toda la zona – se percató la mamá –Lecter no contesta.

–Ha de estar dormido. Ve al cuarto por las cosas, yo iré a la cocina por un café para el regreso – Entró a la cocina, todo estaba en orden e impecable. Virtio agua en la cafetera y fue por dos tazas.

Se escuchaba que alguien estaba buscando cosas en la parte de arriba.

–Ya las encontré – gritó la mamá – Las dejaste dónde te había dicho.

La mamá bajó  con mucha rapidez. – Ya las encontré – gritó.

–Toma, los puse en vasos desechables.

–¿Qué es?

–Café

escrito: @lemotiu
fotgrafía: @camilarevueltas















domingo, 26 de octubre de 2014

Odisea Espacial (capítulo final)

Odisea Espacial – Pistas



–En la soledad del infinito, en algún punto encontrarás que incluso llegando al extremo de un lado, seguirás desconociendo el otro lado del infinito. No se puede saber todo, incluso llegándolo a conocer, habrían cosas que faltarían de comprender y analizar. Al final, todo lo que vemos es real, pero nuestros pensamientos ¿no son reales? ¿Acaso no existen? Que no los podamos ver, no significa que no estén presentes. O se manifiestan de alguna otra forma, que no es como nosotros lo imaginamos.  Pero todo lo que pensamos, todo lo que soñamos, es lo que somos y lo que tratamos de ser a lo largo de nuestra vida.  Hay cientos de cosas más importantes y sólo le prestamos atención a las más superficiales. Pero todo está ahí, de alguna u otra forma.

–No lo entiendo.

–Jajá

–¿De qué te ríes? – Preguntó el hijo de Skyfall.

–De nada, lo que pasa es que el ser humano nunca lo ha entendido.

–¿Entonces para qué me lo dices?

–Tú fuiste quien preguntó.

–Lo sé, pero... no entiendo.

–Aún eres joven para comprender, ya lo harás.

–Mejor cuéntame otra cosa.

–¿Qué quieres que te cuente?

–Cuéntame como conociste a mamá – preguntó su hijo.

–Pero es la última y te vas a dormir ¿Lo prometes?

–Si, lo prometo – Skyfall lo arropó y se sentó a un costado de la cama.

–Hace mucho tiempo, antes de ser Capitán, conocí a un mercenario, su nombre era Jerry. Realizaba pequeñas misiones a otros planetas en busca de objetos valiosos para comerciar. Afortunadamente, estaba en el lugar correcto para rescatarlo. Los dos éramos muy jóvenes, nos parecíamos mucho, pero nuestras metas eran diferentes. Con el tiempo y trabajo, formamos una red de distribución de artículos valiosos, como transformadores o cuarzos. Empezábamos a ganar tanto dinero, que no sabíamos que hacer con él, así que una parte la designamos a nuestros gastos personales y otra parte la destinamos a la construcción de ésta casa, dónde vivimos. Aquí, en la Luna. Y en uno de mis viajes a la Luna, conocí a tu madre. Ella nació aquí, su familia fue de las primeras generaciones en habitar la Luna. Después, me introdujeron a la flota y empecé mis servicios como capitán de la flota interestelar y dejé de ver a tu madre por un largo tiempo. Jerry y yo acordamos, que si algún día las cosas se ponían peligrosas, tendríamos un plan de escape. Desafortunadamente, en una misión que tuve, me asignaron a buscar a un Ohm.

–¡Un Ohm! – exclamó asustado su hijo.

–Se llamaba Odiseo, y me enseñó muchas cosas, muchas cosas que cuando me las enseñó, no sabía lo que significaba, pero él me dio un propósito, algo por lo que luchar. Tuve que huir de la flota, porque sino me iban a realizar estudios, para sacar toda la información que Odiseo me había dado.

–¿Y eso que fue?

–Odiseo me enseñó que todo está unido y que todas las decisiones que tomes van a repercutir en tu vida. Me enseñó que las mentes que piensan igual, están destinadas a encontrarse y trabajar en equipo para un mismo fin y muchas cosas que no entenderías, estás demasiado pequeño para entenderlo, pero lo vas a entender.

–¿Cómo sabes?

–Porque así será tu destino, pero eso es todo por hoy, es hora de dormir – Skyfall se levantó de la cama y le dio un beso a su hijo en la frente – Que descanses – Skyfall apagó las luces de la recámara y se fue.


"Vivimos en un mundo, en una misma realidad y eso es todo lo que vemos, todas las formas de vida que habitan el universo, tienen los mismos métodos de aprendizaje, la consciencia es la misma en todas ellas.
Llegamos a la realidad sin que lo pidamos y estamos aquí por alguna razón, estamos para cumplir el propósito de nuestras vidas pasadas y no cometer los mismos errores. Aprender de ellos y superarlos. Algunos de nosotros somos escogidos para realizar ciertas actividades y sin darnos cuenta, somos llamados a entrar y a profundizar en ellas. Sin embargo, no todos son capaces de ver y no tienes porque sentirte mal al respecto. Nuestra especie, el ser humano, es una especie, que su único límite es uno mismo. Sin embargo, no todos pueden entender el potencial, ni su asombrosa naturaleza, porque toda su vida, han crecido viendo la realidad como es y no como en realidad es.
El trabajo en equipo, es la única manera para progresar y aquellos que no lo hagan o no se adapten a los cambios, serán rechazados inútiles, no te preocupes, todo saldrá bien, algún día lo vas a entender, pero tienes que seguir las pistas"




domingo, 12 de octubre de 2014

Odisea Espacial (Capítulo 10)

Odiseo Espacial – La Despedida




– ¿Neróvica? ¿Ohm? ¿Dónde están? ¿Dónde estoy? Otra vez he llegado aquí, mis pensamientos, no siento mi cuerpo, creo que no tengo cuerpo – se cuestionaba el capitán Skyfall – Aquí está todo lo que necesito saber de la vida, pero me da miedo lo que pueda encontrar. Todo esto que nos ha enseñado el Ohm, es algo increíble. Enfrenté la muerte y sigo vivo, sigo aquí.

–Hola – Dijo una voz en el fondo del espacio dónde se encontraba el capitán.

–¿Odiseo, eres tú? – preguntó el capitán.

El espacio se quedó en silencio.

Skyfall – Tú no lo sabes, pero nuestro destino fue encontrarnos, tú me tenías que encontrar  – dijo Odiseo

–Ese soy yo ¿Odiseo, eres tú? – preguntó por segunda vez Skyfall.

–Soy yo, Odiseo.

–¿Cómo sabes dónde estoy? – cuestionaba el Capitan

–Ese es el problema, yo soy un Ohm, viajero del tiempo, esa es mi misión, recorrer la Galaxia en busca de más respuestas. Por mala suerte, mi muerte ha llegado.

–¿Tu muerte? – Preguntó el capitán

–Mi hora de morir es justo aquí, justo ahora.

–¿Cómo? ¿Vienes y me enseñas el universo y el cosmos y los secretos de la vida para luego irte?

–No me voy a ir, la muerte. Lo has visto, es el principio de todo. Para que exista la vida, tiene que existir la muerte. Y me alegra salir de la vida y reunirme por fin con mis seres queridos que no veo años luces de está dimensión.

–¿Qué fue todo esto Odiseo? ¿Qué fue todo esto que me enseñaste?

–Probablemente todavía no entiendas muchas cosas de las que hablé, pero de algo tienes que estar seguro y eso es en el poder de la consciencia.

–Lo sé, lo pude apreciar. Todas las civilizaciones funcionan igual y así se mantienen, bajo otro tipo de reglas.

–Algo así – repuso Odiseo.

–¿Cuál es el sentido de esto? – preguntó el capitán – ¿Neróvica está aquí? ¿Nos puede escuchar?

–Neróvica viene en camino a salvarte.

–¿A salvarme? ¿Salvarme de qué?

–Los viajes en el tiempo han acabado, capitán. Hemos regresado a dónde nos encontramos. La cápsula de escape. Estamos perdidos, en el espacio, flotando. Mi cuerpo está a lado del tuyo y nos une mi esfera. Gracias a ella, pudiste acceder a mi mente y yo utilicé tu mente para enseñarte lo que tienes que aprender.

–¿Qué tenía que aprender?

–Hace 33 años, de éste año, estaba viajando en mi nave con mi equipo, nuestra misión era encontrar el patrón en común con todas las civilizaciones para determinar el factor de la evolución. Este trabajo era uno de los más importantes de nuestra civilización. Con estos hallazgos podríamos encontrar la raíz de formar una sociedad perfecta, sin enfermedades, sin trastornos. La vida más pura entre la armonía y la vida. En uno de estos viajes me encontré con un capitán muy parecido a ti. Tu hijo.

–¿Mi hijo? – se quedó sorprendido el capitán.

–No te preocupes, viejo amigo. Me he encontrado con tus reencarnaciones y las dos son casi idénticas. Pero el tiempo se nos acaba. Es hora de partir. No te preocupes de nada, todo va a salir bien. El futuro ya está escrito y nada ni nadie lo va a poder cambiar.

–¿Odiseo? ¿Sigues aquí? ¿Odiseo?



–Es hora de despertar capitán, despierta. despierta.

–Despierta por favor – le decía Neróvica, mientras el Capitán Skyfall se encontraba inconsciente, en la cápsula de escape – Despierta por favor – Neróvica lloraba.

El capitán poco a poco abrió los ojos, y la pudo ver. Neróvica. Ella sonrió al verlo abrir los ojos. Estaba llorando de felicidad al ver que no estaba muerto.

–¿Neróvica? ¿Qué pasó? ¿Por qué lloras?

–Todos pensábamos que estabas muerto, vine a buscarte, te encerraste en ésta cápsula de escape y creo que gracias a eso sobreviviste – le contaba Neróvica.

–Pero no es posible, el Ohm, tú y yo viajamos por el tiempo, fuimos a varias épocas.

–¿De qué estás hablando? – contestó Neróvica muy confundida.

–Tú estabas ahí, viajamos por el tiempo – el capitán empezó a ver a todos lados, se encontraba en la cápsula de escape y a lado de él estaba el Ohm.  Se le quedó viendo.

Skyfall ¿Estás bien? – le preguntó Neróvica al verlo con los ojos desviados, viendo al Ohm en silencio. Se acercó al Ohm y le sintió el pulso. El Ohm, se encontraba muerto.

Hubo un minuto de silencio. Al parecer, Skyfall estaba tratando de descifrar lo que había pasado. Había vuelto del tiempo y Neróvica no tenía idea de lo que había pasado.

Una nave de caza recompensas apareció y Neróvica a lo lejos pudo observar que estos se adentraban a su nave, del otro lado de la cápsula de escape.

–Tenemos que salir de aquí – sugirió Neróvica – hay caza recompensas, han inmovilizado el Falcon B-13 en el que vine a buscarte.

–No es posible – dijo el capitán – Hay que escondernos, es la mejor solución, no podremos escapar y menos en ésta lata.

–Hay que apresurarnos, ahí vienen – Neróvica volteó a ver al capitán, agradecida con la vida, de que todavía estuviera vivo, pero no le quitaba la preocupación, los caza recompensas se acercaban rápidamente a la cápsula de escape.

–En ésta cápsula de escape, no nos vamos a poder esconder, hay que salir de aquí y escondernos en los meteoritos que están cerca – sugirió el capitán Skyfall

Los dos salieron de la cápsula, por un lado que los caza recompensas no tenían visión, se deslizaban a través del espacio con sus trajes espaciales.

La nave de los caza recompensas se detuvo enfrente de la capsula de escape, los intercomunicadores de las naves se abrieron, nadie respondió en la cápsula.

–Hay que acercarnos a la nave de los caza recompensas, entre más cerca estemos, menos se van a dar cuenta de que estamos ahí – dijo el capitán.

–Eso es una locura, nos van a matar.

–Es una locura, y por lo que es, estoy seguro de que va a funcionar.

Neróvica y Skyfall se acercaron lo más que pudieron a la nave de los caza recompensas, observando como se enfurecían. Los caza recompensas entraron a la cápsula de escape, pasaron unos minutos y un grito estremecedor salió de ahí.

–BÚSQUENLOS, SE HAN DE ESTAR ESCONDIENDO

Salieron de la cápsula de escape a buscarlos alrededor de la cápsula de escape.

–Se se señor, lo sentimos, pero aquí no hay nadie.

–AAAAAHH MALDITOS INCOMPETENTES, LLEGAMOS TARDE, EL PROFETA LO ADVIRTIÓ, MALDITO ODISEO ¡MALDITO SEAS!

Los cazarecompensas volvieron a su nave, con las manos vacías.

–¿Quién es ese tal Odiseo? – Preguntó Neróvica, mientras los caza recompensas abandonaban el lugar.

El capitán Skyfall suspiró.

–Es un viejo amigo – contestó.

De la nada, una nave de la Federación apareció en el lugar, venía a velocidad luz. No era cualquier nave, era una del Congreso. Dónde los más altos políticos se desplazaban por la Galaxia.

Skyfall y Neróvica salieron detrás de los meteoros flotando, un rayo violeta, los tomó y los llevó al interior de la nave. Después de un rato, lograron entrar a la nave, los altos niveles de poder se quedaron observándolos y les dieron la bienvenida.

–Bienvenidos, sean – dijo Tempo, el patriarca de la Federación, la representación del cosmos, para los humanos en la Tierra, una figura divina.

–Gracias – contestaron los dos.

Skyfall ¿Se encuentra usted bien? – preguntó Tempo, con una sonrisa que delataba algo de conocimiento de lo que había pasado.

–Me siento un poco mareado, he estado dormido mucho tiempo, no sé lo que haya pasado en este tiempo ¿De qué me perdí? ¿A qué se debe este honor, su divina excelencia? – contestó Skyfall.

–Descansa muchacho, ahora vamos a casa, ya habrá tiempo para platicar.

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domingo, 5 de octubre de 2014

Odisea Espacial (capitulo 9)

Odisea Espacial – Regreso a Casa


–¿Qué? ¿Dónde estamos?

–Estamos en las calles de una plaza popular, es el año 2014, para ser exactos – respondió Odiseo.

–¿Qué hay de especial en éste año?

–El avance, voltea a tu alrededor. La sociedad está destruida.

–¿A qué te refieres si todo está en paz? Todos ríen, aquí todos están felices.

–Eso es lo de menos ¿En dónde ha quedado la consciencia? Aquí ya no se ve mas.

–¿La consciencia?

–Tú eres de otro momento, pero tus orígenes vienen de este tiempo. Aquí tus antiguas generaciones empezaban a crear lo que tu conoces como las pantallas táctiles e inteligentes, toda la tecnología. Con una única diferencia

–¿Cuál? – preguntaba Neróvica.

–Qué en su tiempo ya se sabe a donde pertenece cada persona y a lo que se va a dedicar durante toda su vida.

–¿Eso afectaría en algo?

–Simplemente el progreso – le contestó Odiseo – Es la forma en la que la sociedad avanza con rapidez, saber que es lo que quiere ser.

–Si, eso si lo sé, toda mi vida he crecido de esa forma, desde pequeño – anunció el capitán.

–Y también mi padre me lo enseñó así – Le contestó Odiseo – En un tono que reflejaba nostalgia, tristeza, alegría y emoción.

–¿Te sientes bien Odiseo? – Le preguntó Skyfall

–Si, si, todo está en cosmos.

Mientras tanto en el CNI (centro de inteligencia nacional) las alarmas satelitales empezaban a sonar, en el año 2014 avisando a los altos superiores que la misma energía detectada hace 13 años atrás, volvió aparecer.

–¡Volvió la energía! ¡hemos vuelto a capturar la misma energía de hace 13 años!

–Notifiquen al presidente ¿Braulio sigue en operaciones?

–Ya se le está avisando al presidente...

–Notifiquen a Braulio.

Nerovica, el Ohm y el capitán caminaban por la ciudad, observando a su alrededor el cambio de 13 años en un abrir y cerrar de ojos.

–¿Qué notan 13 años más tarde? – Les preguntó Odiseo

–Todos tienen demasiada prisa, no hay tranquilidad.

–13 años más tarde lograron explotar mejor las señales y pasar información por el aire.  Las señales y frecuencias.

–¿Y esto que tiene que ver con que todo esté destruido? – Preguntó Nerovica

–En este año la revolución tecnológica apenas empieza, y 10 años más tarde se pone mejor. Este periodo en especial es afectado por muchas razones. La sociedad está destruida, con tanto egoísmo, nadie se toma el tiempo de pensar las cosas. Aquí nadie es libre. Creen que lo son. Pero están amarrados a un sin fin de traumas y atrapados en su misma soledad. Eso mismo que protegen para no quedarse solos, es lo primero que pierden. La colaboración es la clave del avance. El humano a utilizado bien éstas herramientas para encontrar respuestas a su camino. Las civilizaciones siempre progresarán, siempre y cuando sus individuos se organicen para un bien en común.

Se encontraba en su casa, cuando el CNI lo notificó.

Su iPhone 6 empezaba a sonar.

Braulio se encontraba afeitando la barba, recordando viejos tiempos.

–Braulio, se ha detectado la misma energía hace unos instantes en el mismo lugar de hace 13 años, te enviamos lo que tienes que hacer, éxito agente.

Los ojos de Braulio se iluminaron de dudas, alegría, tristeza. Por fin, el caso que lo hizo enloquecer, volvió aparecer en el mismo lugar, 13 años más tarde. Se apresuró a cambiarse y salió corriendo de su casa.

–Malditos infelices, ahora si no se me van a escapar – murmuraba Braulio mientras arrancaba el coche.

Paseando por la Condesa, Odiseo les seguía explicando.

–El universo y la mente, es la misma. Y todas las mentes están conectadas entre todas. Tus pensamientos, se verán reflejados en tu vida diaria, así como los pensamientos que no tienes. Las grandes mentes, son capaces de llegar al núcleo de la mente y de esa manera se puede conectar con todas las criaturas existentes, ya que todas las criaturas del Universo, pertenecen a naturalezas semejantes, las cuales las rigen las mismas condiciones de adaptación y evolución. La mente, se puede juntar con otras mentes de la misma naturaleza y si esas mentes se unen, están destinadas a colaborar por siempre. Por una meta en común, una misión que parte de las creencias de la mente y la fe en el Universo, la fe en el tiempo y su fuerza transformadora. Todo parte del origen, la mente.

Braulio se acercaba al lugar mientras pensaba en su vida, en su motivo de vida. Si era correcto seguir matando tantas personas, por dinero. Aunque le daba todo lo que él necesitaba, nada lo hacía feliz. Todo le resultaba falso o aburrido. Pensaba en su propia muerte. No tenía a dónde ir, ni amigos, nunca los necesitó.

–Hay que hacer las cosas en las que uno es bueno – Braulio sacó de su boca esa última frase como reflexión final a todos sus desordenados pensamientos.

Ya faltaba poco para que Braulio llegara a la zona y empezar a reconocer los rostros que el centro nacional de inteligencia le mandó a su dispositivo móvil. Mientras Odiseo seguía explicando.

–Existen diferentes universos, nosotros podemos acceder naturalmente a dos de ellos, el universo que vemos y el universo que está en nuestro interior, donde se encuentran todas las respuestas a nuestras preguntas. El alma y el cuerpo, son dos cosas diferentes. La mente es lo más poderoso que hay, sin ella, el cuerpo no serviría de nada. Lo que vemos aquí – explicaba Odiseo – no son personas, son universos completamente diferentes y lo que nosotros vemos, son sus cuerpos caminar. Estos individuos no entienden todavía que lo que son, es una invención para poder estructurar su visión de la realidad, cuando en realidad es la consciencia la que domina todas estas actividades, su mente piensa las acciones y el cuerpo es la herramienta para llevar acabo los pensamientos y traerlos de alguna forma a esta realidad. No es hasta que la mente se desprende del cuerpo para poder entender todo esto que les estoy diciendo.

Braulio llegaba al lugar gracias al gps de su celular, los había encontrado, estaban justo enfrente de él, caminando, platicando tranquilamente. Parecía que estaban turisteando o algo así. Braulio desenfundó una pistola eléctrica para capturar a los tres sospechosos.

–Hay muchos misterios, en el universo – les decía Odiseo – ni siquiera los Ohms lo conocemos todo, pero conocemos muchos elementos de las galaxias, por ejemplo; Esta esfera que nos permite viajar por el tiempo. Pero es hora ya de volver. No sirve que sepan todas estás cosas, su raza algún día los va a descubrir. Están destinados a descubrir la verdad. Así lo han hecho las grandes civilizaciones que han existido y existen en el Universo.

Braulio tomó del hombro a el Ohm, sujetándolo con fuerza, listo para darle con su pistola eléctrica y derribarlo.

Demasiado tarde.

El Ohm giró la esfera justo en el momento en el que Braulio lo tomaba del hombro, un halo de luces apareció rodeando a los cuatro. Nerovica, el capitán Skyfall y el Ohm se desprendieron del cuerpo que habitaban. Braulio se quedó paralizado, el tiempo se detuvo a su alrededor.



Las personas que estaba buscando, habían desaparecido otra vez. Braulio volteó para todos lados. El tiempo se había detenido. Estaba en la Tierra, pero atrás de él, vio algo que le petrificó el alma.

Su mamá lo estaba viendo, sonriendo. Del otro lado de la calle, ella estaba ahí. Viéndolo con alegría.
Braulio se empezó a sentir demasiado feliz, una felicidad casi imposible de lograr. Volvió a sentir tranquilidad.

El halo de luz de la esfera Ohm desapareció y Braulio volvió a la realidad. Las personas seguían moviéndose como si nada hubiera pasado, pero su madre ya no estaba. También había desaparecido.

El tiempo volvió a la normalidad.

–Me estoy volviendo cada vez más loco – Braulio estaba sudando frío, no sabía lo que le estaba pasando, se sentía confundido y solo. Una tristeza sin explicación le recorrió el cuerpo – ¿Cómo es posible? – Se preguntaba mientras regresaba a su coche. Abrió la puerta y se metió en él. Observaba el volante, negro. En la guantera, se encontraban sus guantes de piel negra y su Desert Eagle y una pequeña magnum. Les pasó la mano encima, acariciándolas, sintiendo el frío del metal de las armas, la textura del asiento del coche. Empezó a repasar su vida y todo lo que había logrado con tantas muertes en sus manos y sus armas con las que quitó demasiadas para contarlas.

Una lágrima brotó de su ojo, resbalando por su mejilla, hasta caer en su muslo. Lentamente.

Braulio tomó la magnifica Desert Eagle que lo había acompañado desde que salió de Cuba, la besó de la cámara de balas y lentamente la llevo hasta su sien. Apretó la automática contra su cabeza, mientras inhalaba y exhalaba con lentitud. El momento de su muerte había llegado. Braulio se despidió de sus pertenencias. – Sé lo que vi y creo que sé hacia dónde voy – Braulio afirmó mientras apretaba la boca, la nariz y los ojos.

Braulio jaló del gatillo y se hizo pedazos.

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Escrito: lemotiu
Fotografía: CamilaRevueltas