El Sol se levantaba sobre el alba de una fresca mañana. Un
hermoso azul cielo se extendía por el horizonte. En la selva, las aves
desprendían el vuelo, abandonaban a sus crías en sus nidos hechos de pequeñas
ramas a buscar roedores para darles de comer. Los nativos se encontraban unos
dormidos y otros alzando el desastre de la noche anterior. La cabeza de la
hermana de Huitzilopochtli yacía bajo las escaleras del Templo Mayor.
-¿Qué? ¿Dónde estoy? –Dijo el capitán Skyfall mientras la capsula de escape caía a toda velocidad por la atmosfera terrestre.
-¿Nerovica? ¿Qué estás haciendo aquí? – Ella se encontraba en el asiento de atrás, inconsciente.
¿Pero qué demonios? – Tomó el mando de la capsula de escape y activó el freno de emergencia. Se desprendieron los paracaídas traseros y la nave empezó a disminuir su velocidad.
15 segundos para el impacto – dijo la nave
El capitán volteo y abrochó a Nerovica a los ganchos de seguridad.
5 segundos para el impacto.
La capsula estrelló contra la Tierra fresca y los animales salieron huyendo del lugar.
Ellos habían llegado.
Inconscientes.
Skyfall empezaba abrir los ojos. La cabina destruida, los espejos rotos, humo por todas partes.
*cof, cof*
Huitzilopochtli corría sin parar por la maleza verde de la playa. Hasta que encontró la humeante capsula de escape. Varios nativos llegaron después, de todas partes a rodearla.
Los ritos, las ceremonias y los eclipses lunares dieron sus frutos. Habían llegado los dioses caídos a la Tierra, en una bola de fuego con alas de ave.
Bajaron de la capsula Nerovica y el capitán, mientras observaban a su alrededor lo que estaba pasando. Habían viajado en el tiempo a otra era. Las personas vestían de taparrabos y usaban lanzas, arcos y flechas.
Huitzilopochtli se inclinó a venerar a los dioses y todos hicieron lo mismo.
-¿Qué está pasando? – Murmuró Nerovica - ¿Qué es todo esto?
-Al parecer somos sus Dioses, nos están alabando – murmuró el capitán. – Hay que seguirles el paso.
Huitzilopochtli se levantó y caminó hacia ellos y dijo:
-Ximopanotli timochtin, teteo iluikatl – Dijo a los viajeros del espacio mientras las ondas de voz viajaban a través del aire hasta los codificadores de voz de los trajes espaciales.
- Bienvenidos, Dioses del cielo – Se tradujo en español del año 2114.
-Venimos en paz – Dijo el capitán mientras Nerovica caminaba por el terreno.
-De seguro están cansados por el viaje, vengan con nosotros – Ofreció Huitzilopochtli
El Capitán y Nerovica confundidos por la intensidad de los acontecimientos, se encontraban discutiendo lo que les había sucedido después del contacto Ohm. Toda la información que les dijo Odiseo utilizando sus mentes, estaba ahí, en sus inconscientes dando vueltas a lo poco que se les había grabado. La tecnología, la vida y la muerte.
Se encontraban marchando por la selva, con un grupo de
nativos que los observaba, pero no entendían nada de lo que estaban diciendo.
Temerosos de acercárseles, los nativos mantenían su distancia.
-Parece que la esfera de los Ohms, nos ha arrojado a otra
dimensión, parece que estamos con los mexicas o una tribu parecida – le
mencionó a Nerovica mientras seguían caminando.
-¿El Ohm entró en nuestras mentes?
- Al parecer
-Pero ¿Dónde está ahora? ¿Por qué desapareció de la nave? ¿A dónde fue?
-Al menos con nosotros no llegó.
-¿Qué estamos haciendo aquí? ¿En este momento del tiempo?
-No lo sé – dijo el capitán – hay que salir de aquí, no nos podemos quedar con ellos.
Skyfall hizo una seña militar a Nerovica hacía una dirección de la selva, un camino largo que llegaba hasta lo más profundo de las malezas.
-Corremos en 3, 2…
-uno.
Corrieron a la señal sin detenerse y sin hacer ruido más que el de sus pisadas, los nativos espantados y sin saber que estaba pasando se soltaron a correr en todas direcciones.
-El fin del mundo – gritaban y todos salieron corriendo
detrás de los Dioses.
-Nos están persiguiendo –dijo Nerovica
-Activemos la energía de nuestros trajes para correr más rápido – grito el capitán.
Poco a poco los nativos se fueron cansando y quedando atrás mientras sus dioses corrían a las profundidades de la selva.
Los habían perdido de vista
-¿Qué pasó aquí? – llegó Huitzilopochtli con los demás nativos.
-Los dioses huyeron
-¿Los dioses huyeron? Los dioses no huyen de su destino.
-Tal vez no son dioses
-Pero cayeron del cielo en una bola de fuego, con alas de ave.
-Y tienen mucha velocidad y fuerza
-¡BASTA! – grito Huitzilopochtli – Sean lo que sean, hay que buscarlos y sacrificarlos, para regresarlos a dónde llegaron. ¡BÚSQUENLOS! Y si se resisten ¡MÁTENLOS!
El capitán y Nerovica caminaban por un nuevo camino, treparon una montaña y a lo lejos del paisaje se podía observar un largo rio.
-¿Qué nos habrá pasado? – pregunto Nerovica
-Al parecer viajamos por el tiempo hasta esta dimensión. No lo puedo explicar, el Ohm dijo muchas cosas acerca del tiempo y el espacio, brechas entre los núcleos.
-Pero ¿Cómo vamos a volver a nuestra dimensión?
-No estoy seguro.
-¿Cómo le vamos hacer? – dijo Nerovica mientras se limpiaba el rostro con el agua cristalina.
-Debe de existir una forma de regresar – Se cuestionaba Skyfall, mientras intentaba descifrar el misterio de los Ohms – ¿Qué podría ser?
-El Ohm dijo que para encontrar respuestas es necesario regresar al origen.
-¿Cuál es ese origen? ¿Alguna especie de fuente de poder? ¿El origen de esta civilización? ¿Será el volcán? Tendremos que ir al volcán ¿o algo así?
-El Ohm dijo que el origen de todo es la mente – Añadió Nerovica.
-¿La mente? ¿Su origen? Regresar al origen – Skyfall estaba confundido con las pistas.
Una flecha de arco llegó desde muy lejos y aterrizo muy cerca de Nerovica. Huitzilopochtli y los nativos los habían encontrado.
-Vamos a tener que correr otra vez
Tomaron sus cosas y se pusieron a correr mientras esquivaban las flechas y las lanzas.
-Piensa, piensa ¿regresar al origen? La mente, que es la mente, el origen de la mente… ¿la vida? – Skyfall pensaba a toda velocidad mientras los perseguían.
A lo lejos el rio parecía terminar, una cascada de 200 metros se levantaba sobre ellos.
-Ya no hay más rio ni tierra, es una cascada – grito Nerovica - ¡Vamos a morir!
-¿Morir? ¿vida? El origen – Se concentraba Skyfall mientras corrían hacia su muerte.
-Creo que ya lo tengo – anunció el capitán.
-¿Qué tienes?
-¡CREO QUE ENCONTRÉ EL MISTERIO! ¿Confías en mí?
-Si
-Cierra los ojos y sigue corriendo
-Pero vamos a morir.
-No, vamos a volver al origen
A 5 metros de que terminara la Tierra, los nativos aventaron sus últimas flechas, Nerovica y Skyfall se agarraron de las manos mientras se dirigían a toda velocidad al pico de la cascada.
-Te amo – le gritó Nerovica mientras volaban por los aires.
Sus cuerpos cayeron y la velocidad del agua impactó sus cuerpos contra las rocas con mucha fuerza, tuvieron una muerte
rápida.
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Escrito: @LeMotiu
Fotografía: @CamilaRevueltas
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