domingo, 28 de septiembre de 2014

Odisea Espacial (capítulo 8)

Odisea Espacial - La ilustración.



Año 2014
Ciudad: México.

Braulio se lavaba la cara en su nuevo departamento en Satélite. En el trabajo le estaba yendo muy bien. No había persona capaz de oponerse a su frialdad y su manera de asesinar personas.

–¡Diablos! me corté – anunció Braulio mientras se afeitaba la barba y el bigote – Maldita sea ¿Qué sentido tiene que siga haciendo mi trabajo? Si ya tengo todo lo que he querido en esta vida – Braulio se puso a pensar – Me acuerdo cuando era pequeño y veía películas de acción y de Gangsters que subieron al poder por medio de corrupción y violencia, esos capos lo tenían todo, dinero, mujeres, atención. Siempre acababan muertos por su propio gobierno al cual defraudaban. Por suerte aprendí de ellos y trabajo para el gobierno y su nueva división del CNI. ¡Vaya que como avanza la tecnología! ¿Qué es todo esto del internet? Las ondas de Wi fi y bluetooth. Patrañas, yo no necesito tecnología para vivir feliz. No necesito personas para ser feliz, yo solo puedo serlo sin la ayuda de alguien más. Tal vez es momento de encontrar una mujer y retirarme del negocio – Braulio entonces recordó a su antiguo amor de Cuba, Melissa, la mujer que le rompió el corazón – ¡NOOO! ¡A LA MIERDA LAS MUJERES! – Braulio gritó con enojo y furia aventando el vaso de agua con el que remojaba su rastrillo estrellándose y explotando en todas direcciones. Se miró al espejo, viendo su cabeza, calva, su cara sin mucha expresión, quedándose perdido en el reflejo de sus ojos – ¿Quién soy? – se preguntaba – ¿Qué es todo esto? ¿Porqué no puedo ser feliz? – viéndose al espejo mientras una lagrima le escurría del ojo – ¿Porqué no puedo ser feliz con otras personas?

Tanto dolor se le juntó a Braulio y sus recuerdos en Cuba. Recordaba cuando era niño y su mamá era golpeada por sus jefes del trabajo, su madre, una prostituta que lo único que quería era que su hijo, fuera exitoso y saliera de su país en busca de una vida mejor.

–Braulio, mi vida, el mundo es cruel, pero tienes que ser fuerte, tienes que seguir adelante. Tienes que salir de aquí. – Su madre le decía – No tengas miedo al fracaso, no tengas miedo de nada. No habrá peor pesadilla que ésta en la que estamos viviendo.

La madre de Braulio una prostituta atractiva de Cuba que lo poco que le dejaban sus jefes, lo invertía o lo guardaba con un amigo suyo, con el plan de que en el futuro, los ayudara a escapar de su país. Constantemente Braulio sufría la humillación de soportar cómo los jefes golpeaban a su madre por una cantidad mínima de dinero que ella escondía para darle unos cuántos lujos a su hijo. Y el veía los azotes y las caras de furia de esas personas que golpeaban a su madre sin el mayor remordimiento, sus ojos ardían con el sonido de los azotes de furia y frustración de no poder hacer nada.

Su madre murió cuando el tenía 15 años.

El sabía que algún día iba a regresar con su madre, después de la vida, así iba a ser. Regresaría de la vida y se juntaría con su madre en la muerte, como una persona exitosa, con una buena familia y un buen nivel de vida. Pero el trabajo de Braulio fue en decadencia por sus acciones que lo quitaron del camino y le quitaron su esencia humana.

Tomó una escopeta a escondidas de una cantina de licores rancios y se la llevó a dónde dormía, un pequeño cuarto oscuro, de ladrillos grises y cemento sin despuntar, con olores a orines y a borracho de vecindad.

Se quedó esperando el momento de atacar

–BRAAAULIO ¿DÓNDE ESTÁ ESE MUCHACHO HIJO DE PUTA? – Gritó uno de los jefes de su madre, con el que Braulio se quedó en servicio –  ¿Dónde estás muchacho? ¿o vas a querer que te pase lo que le pasó a tu madre por no hacer bien su trabajo?

Braulio con todo el enojo del mundo y rechinando los dientes y con el ceño fundido tomó la escopeta y la levantó.

–Aquí estoy, hijo de puta – Braulio anunciaba mientras su dedo indice se deslizaba por el delicado gatillo de la escopeta.



Un fuerte boom y el cuerpo de su patrón salió disparado, destrozándole el vientre y los huesos. Braulio mató a uno de los agresores de su madre.

–NOS ATACAN LOS COLOMBIANOS – gritó el segundo jefe que se encontraba en otro cuarto de la habitación, no tenía idea que no eran los colombianos, si no el mismísimo Braulio, un chamaco timido nacido de una prostituta, sin objetivos ni metas en la vida.

Braulio se quedó en shock viendo el cuerpo mutilado por la escopeta. La adrenalina se disparó de su torrente sanguíneo. Había perdido la noción de la realidad, su corazón bombeaba con fuerza, las pupilas se le dilataban, casi se desmaya, pero algo en su cabeza lo hizo reaccionar.

–Braulio ¿Qué estás haciendo con esa escopeta?

Braulio estiró el cargador de la escopeta hacia arriba y tiró con fuerza hacía abajo. Así es, la escopeta estaba otra vez cargada y lista para volver a matar.

Apuntó a la dirección del segundo jefe levemente, cerró los ojos.

–¿Braulio? ¡No por favor!

Braulio levanto la mirada un poco hacía arriba, el patrón pudo observar como las pupilas se le ponían en blanco, mientras intentaba la manera de buscar escondite, pero no lo había, pudo ver los ojos de Braulio, como si estuviera poseído por la maldad y el diablo mismo. Sonrió levemente, mientras un escalofrío de libertad le recorría el cuerpo.

Ese mismo día, otra persona nació. La frialdad, el enojo, la frustración del poder y sentir el poder mismo de quitarle la vida a alguien lo hizo entender el mundo y fue la motivación necesaria para salir de su país en busca de oportunidades. México era el país que lo necesitaba.

Braulio disparó el gatillo y reaccionó.

Se volvió a encontrar él mismo, viéndose en el espejo, mientras se afeitaba la barba y veía el ligero corte que se hizo.



–¡CARAJO, CARAJO! – empezó a golpear el lavabo con sus manos en forma de puño. – Empezó a pensar – Alguien tiene que matar a todos esos hijos de puta que hacen el mal. Ese alguien tengo que ser yo.

Braulio recordaba a su madre y las últimas palabras que le dijo. Nos volveremos a ver después de la vida, hijo mío, no te preocupes por la muerte, nos volveremos a encontrar.

Fue en ese mismo instante que recordó lo que le había pasado hace trece años. Cuando tres personas desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos.

Lo curioso de las tres personas que desaparecieron de su vista, ese mismo día, fue que las volvieron a encontrar. En realidad las personas que desaparecieron de la vista de Braulio, volvieron aparecer en lugares completamente diferentes. Fue aquí cuando Braulio empezó a enloquecer de verdad.

Así es, los cuerpos que usaron Nerovica, el Ohm y el capitán, los volvieron a encontrar. Se habían teleporteado a otra parte. El gobierno mexicano capturó a estas personas interrogándolas hasta el cansancio, ninguna de las 3 personas sabía lo que había pasado.

Los tres, que fueron interrogados en cuartos totalmente diferentes, mencionaron el mismo testimonio.

"Me encontraba yendo al trabajo, cuando mi mente voló libre de mi cuerpo"

"Estaba paseando a mi perro, cuando me encontraba en otro lugar, todo era tranquilidad"

"Estaba llegando a mi casa cuando me dormí y volví a despertar y me encontraba otra vez aquí"

Estas personas no sabían que les había pasado, el único fenómeno visible, fue que estaban en un punto y volvieron aparecer en dónde se encontraban.

Los científicos tuvieron en mente, la posibilidad de que viajaron en el tiempo y una fuerza responsable la que los sacó de la tercera dimensión, haciendo que la paradoja de continuidad de tiempo y espacio siguiera su curso.

Pero no había pruebas para demostrar tal cosa.

Braulio se había obsesionado tanto por este caso a un grado que había perdido el cabello. ¿Será posible viajar en el tiempo? O son espíritus que habitan entre nosotros en otra dimensión – Braulio se cuestionaba.

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Escrito: @LeMotiu
Fotografía: @CamilaRevueltas





martes, 23 de septiembre de 2014

Odisea Espacial (capitulo 6)

Odisea Espacial – Braulio.


Dos cuerpos se encontraban en una ligera cama con colchas y sabanas aterciopeladas de color gris, un hombre y una mujer, se encontraban desnudos en algún departamento.
El hombre se despertó y se quedó contemplando el cuerpo de la mujer. Seguía dormida. El se acercó a ella y le quitó las cobijas de encima, descubriendo su senos. Su vestido, estaba tirado a lado de la cama, junto con sus tacones y su ropa interior.

La mujer sintió el frío entrar a su cuerpo, haciendo que reaccionara y poco a poco empezó abrir los ojos.

–Estás bien – Le preguntó

–Si ¿En dónde estoy?

–No finjas, que ayer en el antro estabas consciente y accediste a venir a mi departamento.

–¿Braulio?

–Así es, y voy a necesitar que me hagas un favor – le dijo Braulio – Necesito que dejes mi departamento ahorita mismo.

–Qu

Braulio desenfundó su Desert Eagle una hermosa automática y le apuntó a la cabeza.

–Necesito que dejes mi departamento, ahorita mismo.

–Voy a llamar a la Policía.

–JAJAJÁ Yo soy la Policía niña.

La pobre mujer salió de la cama y se fue casi desnuda tropezándose en todas partes. Braulio aventó la automática a la cama.



–¿Saben lo bueno de las mujeres hermosas? Lo único bueno es eso.

Braulio se metió a dar un baño, en su bañera hecha de cristal arquitectónico y al salir, se empezó a vestir para el trabajo.

–Otra día más en esta ciudad, vaya, vaya, vaya México, Distrito Federal – Lo decía mientras hacia el nudo de su corbata negra – ¿Qué es esto? Esto no es un buen nudo. Un nudo de corbata tiene que tener carácter, si no queda bien, hay que hacerlo demasiadas veces hasta que uno quede contento con el resultado, es mi etiqueta. Es como las demás personas me van a ver y me van a recordar. Eso es muy importante, quiero que me recuerden hasta el último detalle.

Ahí estaba Braulio, a costas de la ventana de su lujoso departamento en Santa Fe, viendo la ciudad, petrificado observando el movimiento y el ruido, mientras se concentraba en que el nudo de su corbata quedara perfecto.

Pasamos por aquí, acomodamos, un poco y estiramos. ¡Listo!

–¿Saben? Les contaré algo de mí, mi nombre es Braulio, me escapé de Cuba y vine a parar en la hermosa y atascada ciudad de México. Se preguntaran como un simple cubano como yo ha podido pagarse un lujoso departamento en Santa Fe ¿Saben? No sé si exista un Dios, no sé que haya más allá de la muerte, pero mientras esté vivo haré lo necesario.

Mientras recogía las llaves de su Mercedes Benz clase CLA que se encontraban en la mesa del comedor.

Cerró su departamento y le puso clave. Picó el botón del ascensor. Así es, Braulio vivía en el Pent House.

–Hay una frase que dice "ama tu trabajo y ganaras mucho dinero" jajajá ¿Qué tan cierto será? Lo cierto es que amo mi trabajo. Y puedo presumir que soy el mejor haciéndolo.

El ascensor llegó al sótano donde lo estaba esperando su hermoso Mercedes plateado.

Un mensaje desconocido llegó a su iPhone.

–ok ok, entendido – Braulio respondió. – Ahorita mismo voy para allá ¿Saben? en Cuba he visto cosas, he vivido en la inhumanidad, he visto la inhumanidad ¿y saben? Aquí en México es diferente. ¿Qué es lo que está bien y lo que está mal? Hay algún parámetro para calificar las cosas como buenas o malas ¿Acaso es la moral? ¿Por qué si nos vamos a la India, según lo que he escuchado, es que ahí los hombres apedrean a las mujeres hasta morir. Pero en este país si haces eso, te meten a la cárcel. En algunas partes del mundo lo correcto, es lo incorrecto y en otras partes del mundo es al revés ¿Qué diablos? Ahora entiendo que hayan tantos informes de suicidios al año y no los culpo por suicidarse. Con tanta corrupción, con tanta confusión ¿Qué se puede esperar de esas almas que no pueden con el cambio? Lo único seguro es que todos nos vamos a morir, uno no decide cuando. ¿Qué? ¿Dónde dejé mi Desert Eagle? Maldita sea ¡MALDITA PUTA! La dejé en el departamento. Maldita sea, ¿Saben? Algo que he descubierto a mis 25 años de edad, es que existen dos tipos de hombres. Los que hacen las cosas y los que ven a otros hacer las cosas. Es muy curioso, porque yo amo mi trabajo y por suerte tengo armas y pistolas por todas partes. Aquí en mi Mercedes cargo con tres. Mis preciosas niñas.

Braulio abrió la guantera de manos y tomó una magnum nueve milímetros. De la misma guantera, recogió unos delicados guantes de piel negra, que se ajustó entre las manos.

–¿Saben? Qué es todo esto de la sociedad, ¿Qué es la sociedad? Porque las personas siguen a todo esto de la sociedad, van caminando por el mundo viviendo en un escenario que se repite una y otra vez sin preguntarse de su existencia y preguntándose a su paso puras cosas estúpidas que no tienen mucha importancia. Todos se preocupan del prestigio social jajajaja año 2001 yo creo que esta sociedad ya está destruida. La hipocresía y la falsedad de los padres y la hipocresía y falsedad de los hijos ¿Cuántos años faltaran para que los hilos de la moral y de los valores se desvanezcan? A la mierda todos ellos, a la mierda.

Braulio por fin llegó al lugar, un pasillo profundo y oscuro, con las paredes llenas de graffiti, al final se encontraba una portezuela, ahí se encontraba la lavandería, algo vieja y escondida. Braulio bajó su nueve milímetros y la metió a su saco.



–A mis 20 años me identificaron trastorno de bipolaridad y ¿saben? jajaja no me importa, si no fuera por la vocecita de mi cabeza, ahorita seguiría en cuba lavando platos y limpiándole la mierda a alguien más. Por lo menos aquí me dan lo necesario – Braulio debrayaba – Yo hubiera sido de aquellos que se hubieran suicidado al enterarse como se maneja la sociedad. Como se maneja el mundo, como se maneja el poder. Las personas que tienen poder, cualquier tipo de poder, propietarios, millonarios, políticos o simplemente ser padre, ser madre, inclusive profesor de secundaria, preparatoria o universidad, algún pedacito de poder que se les otorgue. Los destruye por dentro, los ciega de lo que es el mundo. Creen que porque tienen poder, tienen derecho de hacer que los demás se inclinen y reverencien ante ellos. La gente se mata por el poder. jajaja ¿injusticia? Yo lo llamaría naturaleza humana. Si no sería un cubano más, un cubano por el cuál nadie daría ni un céntimo. Pero mi posición me la he ganado con esfuerzo y lo que me ha costado, me ha costado, con sus sacrificios y libertades – Braulio justificaba sus acciones.

–A la mierda todo eso, a la mierda las personas, a la mierda la vida.

Braulio tocó la puerta de la lavandería, mientras ajustaba el silenciador y se la colocaba a su nueve milímetros. Una magnifica pistola plateada. Con mango fuerte y gatillo suave, de esos que disparan con tan sólo poner el dedo encima.

Una señora se asomó por la ventana de la puerta.

–Buenas tardes, quiero lavar mi ropa – dijo Braulio, sin miedo, sin prisa, sin ansiedad, tranquilo como el agua.

–Ya cerramos joven, vuelva mañana.

–Braulio apunto en un abrir y cerrar de ojos la nueve milímetros con el silenciador a la frente de la pobre mujer. Sin titubear dos veces tiró del gatillo.

La mujer cayó al suelo con la bala entre la sien y Braulio entró en la lavandería, abrió una cortina que daba hacia las máquinas de lavado, y caminó despacio hasta ahí, se encontraba un niño viendo televisión.

–Oye niño, soy amigo del jefe ¿Sabes dónde está?

El niño señaló una puerta que estaba enfrente de él.

–Muchas gracias – Braulio tomó su nueve milímetros y disparó al menor sin ningún remordimiento alguno.

–Odio que los testigos tengan que ser niños, pero el trabajo es el trabajo, no queremos a esas larvas de la prensa, preguntándole a los testigos sobre mí. Es mejor no dejar ninguna evidencia. Le ahorro el trabajo a muchas personas de encontrar respuestas. Eso yo le llamaría utilidad. – Braulio murmuraba.

Se postró sobre la puerta que el niño le señaló, recargando su oreja izquierda sobre ella, mientras trataba de dibujar en su mente la posible situación que se encontraba justo del otro lado de la puerta.

–Utilicemos el factor sorpresa – Se alejó de la puerta y dio una patada tan fuerte que la rompió.

–¿Qué pasa aquí? – gritaron los del interior.

Justo cuando se iba armar el tiroteo, Braulio disparó acertadamente a cada uno de los tres individuos, incluyendo al jefe. Tan sencillo como eso.

–Casi mis amigos pistoleros, pero no fueron lo demasiado rápido para vivir. –Braulio festejaba mientras guardaba su pistola en el saco y se quitaba los guantes de piel negra – Afortunadamente. ¿Saben? La gente se la pasa criticando a otras personas, la gente siempre quiere más y más y más y siempre buscan tener más. Qué mal están todos, no sé si lo que hago está bien o mal. Pero algo es seguro y eso es la muerte. Qué más da que tengan muchísimo dinero si van acabar muertos, estúpidos. Creo que por esta razón amo mi trabajo.

Abrió la cortina y se retiró de la lavandería.

Volvió a su Mercedes y se dio a la fuga.

–Malditos traficantes de drogas, creen que se pueden esconder y que el gobierno no los va a encontrar – justificaba Braulio su trabajo – La vida y la muerte, que tema, que dicha y que desgracia. Mientras hay personas que construyen un futuro mejor, hay otras que van a intentar destruirlo, antes de que sea demasiado tarde. Yo descubrí este problema y mejor trabajas para el bando que nunca va a perder. El gobierno. Y me gusta que se cumpla la ley – Braulio murmuraba entre dientes, mientras tomaba el puente para tomar el segundo piso del periférico.



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Escrito: @LeMotiu
Fotografía: @CamilaRevueltas


Odisea Espacial (capitulo 5)




Odisea Espacial – El Puente



El Sol se levantaba sobre el alba de una fresca mañana. Un hermoso azul cielo se extendía por el horizonte. En la selva, las aves desprendían el vuelo, abandonaban a sus crías en sus nidos hechos de pequeñas ramas a buscar roedores para darles de comer. Los nativos se encontraban unos dormidos y otros alzando el desastre de la noche anterior. La cabeza de la hermana de Huitzilopochtli yacía bajo las escaleras del Templo Mayor.

-¿Qué? ¿Dónde estoy? –Dijo el capitán Skyfall mientras la capsula de escape caía a toda velocidad por la atmosfera terrestre.

-¿Nerovica? ¿Qué estás haciendo aquí? – Ella se encontraba en el asiento de atrás, inconsciente.

¿Pero qué demonios? – Tomó el mando de la capsula de escape y activó el freno de emergencia. Se desprendieron los paracaídas traseros y la nave empezó a disminuir su velocidad.

15 segundos para el impacto – dijo la nave

El capitán volteo y abrochó a Nerovica a los ganchos de seguridad.

5 segundos para el impacto.

La capsula estrelló contra la Tierra fresca y los animales salieron huyendo del lugar.

Ellos habían llegado.

Inconscientes.

Skyfall empezaba abrir los ojos. La cabina destruida, los espejos rotos, humo por todas partes.

*cof, cof*

Huitzilopochtli corría sin parar por la maleza verde de la playa. Hasta que encontró la humeante capsula de escape. Varios nativos llegaron después, de todas partes a rodearla.

Los ritos, las ceremonias y los eclipses lunares dieron sus frutos. Habían llegado los dioses caídos a la Tierra, en una bola de fuego con alas de ave.


Bajaron de la capsula Nerovica y el capitán, mientras observaban a su alrededor lo que estaba pasando. Habían viajado en el tiempo a otra era. Las personas vestían de taparrabos y usaban lanzas, arcos y flechas.

Huitzilopochtli se inclinó a venerar a los dioses y todos hicieron lo mismo.

-¿Qué está pasando? – Murmuró Nerovica - ¿Qué es todo esto?

-Al parecer somos sus Dioses, nos están alabando – murmuró el capitán. – Hay que seguirles el paso.

Huitzilopochtli se levantó y caminó hacia ellos y dijo:

-Ximopanotli timochtin, teteo iluikatl – Dijo a los viajeros del espacio mientras las ondas de voz viajaban a través del aire hasta los codificadores de voz de los trajes espaciales.

- Bienvenidos, Dioses del cielo – Se tradujo en español del año 2114.

-Venimos en paz – Dijo el capitán mientras Nerovica caminaba por el terreno.

-De seguro están cansados por el viaje, vengan con nosotros – Ofreció Huitzilopochtli

El Capitán y Nerovica confundidos por la intensidad de los acontecimientos, se encontraban discutiendo lo que les había sucedido después del contacto Ohm. Toda la información que les dijo Odiseo utilizando sus mentes, estaba ahí, en sus inconscientes dando vueltas a lo poco que se les había grabado. La tecnología, la vida y la muerte.

Se encontraban marchando por la selva, con un grupo de nativos que los observaba, pero no entendían nada de lo que estaban diciendo. Temerosos de acercárseles, los nativos mantenían su distancia.

-Parece que la esfera de los Ohms, nos ha arrojado a otra dimensión, parece que estamos con los mexicas o una tribu parecida – le mencionó a Nerovica mientras seguían caminando.

-¿El Ohm entró en nuestras mentes?

- Al parecer

-Pero ¿Dónde está ahora? ¿Por qué desapareció de la nave? ¿A dónde fue?

-Al menos con nosotros no llegó.

-¿Qué estamos haciendo aquí? ¿En este momento del tiempo?

-No lo sé – dijo el capitán – hay que salir de aquí, no nos podemos quedar con ellos.

Skyfall hizo una seña militar a Nerovica hacía una dirección de la selva, un camino largo que llegaba hasta lo más profundo de las malezas.

-Corremos en 3, 2…

-uno.

Corrieron a la señal sin detenerse y sin hacer ruido más que el de sus pisadas, los nativos espantados y sin saber que estaba pasando se soltaron a correr en todas direcciones.

-El fin del mundo – gritaban y todos salieron corriendo detrás de los Dioses.

-Nos están persiguiendo –dijo Nerovica

-Activemos la energía de nuestros trajes para correr más rápido – grito el capitán.

Poco a poco los nativos se fueron cansando y quedando atrás mientras sus dioses corrían a las profundidades de la selva.

Los habían perdido de vista

-¿Qué pasó aquí? – llegó Huitzilopochtli con los demás nativos.

-Los dioses huyeron

-¿Los dioses huyeron? Los dioses no huyen de su destino.

-Tal vez no son dioses

-Pero cayeron del cielo en una bola de fuego, con alas de ave.

-Y tienen mucha velocidad y fuerza

-¡BASTA! – grito Huitzilopochtli – Sean lo que sean, hay que buscarlos y sacrificarlos, para regresarlos a dónde llegaron. ¡BÚSQUENLOS! Y si se resisten ¡MÁTENLOS!

El capitán y Nerovica caminaban por un nuevo camino, treparon una montaña y a lo lejos del paisaje se podía observar un largo rio.

-¿Qué nos habrá pasado? – pregunto Nerovica

-Al parecer viajamos por el tiempo hasta esta dimensión. No lo puedo explicar, el Ohm dijo muchas cosas acerca del tiempo y el espacio, brechas entre los núcleos.

-Pero ¿Cómo vamos a volver a nuestra dimensión?

-No estoy seguro.

Llegaron al rio sin encontrar respuestas.



-¿Cómo le vamos hacer? – dijo Nerovica mientras se limpiaba el rostro con el agua cristalina.

-Debe de existir una forma de regresar – Se cuestionaba Skyfall, mientras intentaba descifrar el misterio de los Ohms – ¿Qué podría ser?

-El Ohm dijo que para encontrar respuestas es necesario regresar al origen.

-¿Cuál es ese origen? ¿Alguna especie de fuente de poder? ¿El origen de esta civilización? ¿Será el volcán? Tendremos que ir al volcán ¿o algo así?

-El Ohm dijo que el origen de todo es la mente – Añadió Nerovica.

-¿La mente? ¿Su origen? Regresar al origen – Skyfall estaba confundido con las pistas.

Una flecha de arco llegó desde muy lejos y aterrizo muy cerca de Nerovica. Huitzilopochtli y los nativos los habían encontrado.

-Vamos a tener que correr otra vez

Tomaron sus cosas y se pusieron a correr mientras esquivaban las flechas y las lanzas.

-Piensa, piensa ¿regresar al origen? La mente, que es la mente, el origen de la mente… ¿la vida? – Skyfall pensaba a toda velocidad mientras los perseguían.

A lo lejos el rio parecía terminar, una cascada de 200 metros se levantaba sobre ellos.

-Ya no hay más rio ni tierra, es una cascada – grito Nerovica  -  ¡Vamos a morir!

-¿Morir? ¿vida? El origen – Se concentraba Skyfall mientras corrían hacia su muerte.

-Creo que ya lo tengo – anunció el capitán.

-¿Qué tienes?

-¡CREO QUE ENCONTRÉ EL MISTERIO! ¿Confías en mí?

-Si

-Cierra los ojos y sigue corriendo

-Pero vamos a morir.

-No, vamos a volver al origen

A 5 metros de que terminara la Tierra, los nativos aventaron sus últimas flechas, Nerovica y Skyfall se agarraron de las manos mientras se dirigían a toda velocidad al pico de la cascada.

-Te amo – le gritó Nerovica mientras volaban por los aires.

Sus cuerpos cayeron y la velocidad del agua impactó sus cuerpos contra las rocas con mucha fuerza, tuvieron una muerte rápida.

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Escrito: @LeMotiu
Fotografía: @CamilaRevueltas

domingo, 14 de septiembre de 2014

Odisea Espacial (capítulo 7)

Odises Espacial – El Renacimiento (reflecktor)



Los cuerpos del capitán y de Nerovica habían quedado muertos en las cascadas, pero sus mentes se liberaron y regresaron al origen.

–¿Dónde estoy? ¿Estamos muertos? – preguntó el capitán.

–Bienvenidos, al parecer si lograron volver al origen – contestó Odiseo.

–¿Al origen? ¿Qué es este lugar?

–Es lo que los humanos hacen llamar el limbo, una transición entre la vida y la muerte, un lugar donde las consciencias esperan a revivir en otros cuerpos. Me alegro que hayas descubierto la manera de volver.

–Significa que Nerovica y yo ¿Estamos muertos?

–Si y a la vez no. La muerte es el proceso en el cuál, la mente se desprende del cuerpo y viaja a través del cosmos, su mente está aquí, conmigo y con la de todos los demás.

–¿Estamos muertos pero a la vez no?

–Están muertos en el año 1200 A.C. pero siguen vivos en el futuro.

–¿Cómo es posible todo esto?

–Calma pequeño humano, de nada sirve cuestionarse eso. El conocimiento llega con el caos y los conflictos, tu raza lo sabe. Abandonando su planeta de origen y viviendo en colonias espaciales, eso no es ni siquiera el principio de nada. Bien se sabe, que el ser humano puede sobrevivir en cualquier ambiente.

–¿Nuestros cuerpos van a regresar?

–Sus cuerpos ya se desintegraron, tuvieron suerte de que los nativos no los hayan encontrado.

–¿Sin nuestros cuerpos que vamos hacer?

–Sus cuerpos existen todavía, no aquí pero si en otra dimensión, no tienes nada de que preocuparte humano, nuestro destino fue que nos encontráramos. Nuestro destino es estar hablando de esto.

–¿Qué te hace pensar eso?

–Que está pasando, justo ahorita, estamos teniendo esta conversación. El destino o como le quieras llamar.

–No lo entiendo.

–El ser humano nunca ha entendido. El ser humano cree que es dueño de su propio destino, que equivocado está.

–¿No somos libres? ¿A que te refieres?

–De todas las criaturas del universo, sólo el ser humano es el único que dice tener un libre albedrío.

–Y así es, tenemos el poder de tomar nuestras propias decisiones.

–Es lo que todos creen, sólo falta cambiar la perspectiva de las cosas.

–¿A qué te refieres?

–Me parece ser que su año, 1990 su año terrestre al 2000. Años dónde se desencadenó las campañas espaciales, los satélites y avances tecnológicos más importantes para la época.

–Así es, así fue.

–Te llevaré ahí, a ese determinado lugar en el tiempo.

El Ohm tomó su esfera y jugó un par de combinaciones y un halo de luz emergió, iluminando las mentes del capitán y de Nerovica.

En cuestión de segundos se encontraban en plena metrópolis del año 2001.

La tecnología más avanzada del año 2001 pudo atrapar la energía desprendida por la esfera Ohm. Las alertas en la marina y en todas las secretarias de defensa se activaron informando al presidente lo que estaba sucediendo.

Mientras tanto en la Segob. (Secretaría de Gobernación)



–Llamen al presidente, Omega nos ha indicado posibles ondas de vida extra terrestre en la ciudad. Al parecer son reptilianos. Humanoides o seres que habitan cuerpos humanos.

–Mándenle las coordenadas de donde se encuentran estos seres a su mejor agente del centro de inteligencia.

–Llamen a Braulio

Mientras, Nerovica, el capitan y el Ohm se encontraban caminando por las calles de la Condesa en sus nuevos cuerpos.

–¿Qué pasó con nuestros cuerpos? – preguntó Nerovica, al darse cuenta que el cuerpo que ella ocupaba, no era el de ella.

–Sus cuerpos están muertos, sus mentes han reemplazado las mentes de los individuos de sus nuevos cuerpos. Estos cuerpos son de personas reales del año 2001, pero volverán a la normalidad cuando los dejemos. Nosotros los Ohms viajamos por el tiempo y hacemos estos procedimientos para investigar mejor las culturas del universo – contestó Odiseo.

–¿Qué estamos haciendo aquí?

–Tenías tus preguntas, yo te traje a encontrar las respuestas.

–¿En el año 2001? ¿Las respuestas?

–Así es, observa a todas estas personas, observa a tu alrededor – le dijo Odiseo – ¿Qué observas?

–Todos tienen prisa.

–Exactamente, crees que con tanta prisa ¿Tienen tiempo de decidir su destino o su camino?

–Tal vez.

–No es así. La consciencia humana es siempre la misma, egoísta, fría, deductiva, creativa, imaginativa y destructiva. Lo mismo que la destruye, es lo que la hace salir adelante. Las personas se destruyen a sí mismas, pero son mecanismos necesarios para que puedan salir adelante.

–¿Qué cosas estás diciendo?

–No te preocupes, así funcionan las cosas.

*ring, ring*

–¡Maldita sea! Uno no puede comer tranquilo por que el maldito gobierno habla, si ¿hola?

–Braulio, hablamos del departamento de inteligencia.

–Si, si maldita sea, sólo díganme lo que tengo que hacer y ya.

–Tú misión es encontrar a tres individuos, la información llegará en breve a tu móvil. Los tienes que capturar vivos, es muy importante. Exito agente.

–Si, si, si, mata esto, mata aquello captura esto. Si no fuera porque me pagan jodidamente bien, no sacrificaría tanto mi pellejo, pero el trabajo es el trabajo.

Braulio tomó su celular que sonaba. La ubicación de Nerovica, el capitán y el Ohm habían llegado con fotografías de los individuos y sus posibles vestimentas. Se encontraban en la condesa, a unos 20 minutos de su casa.

–¿Qué habrán hecho estos pobres infelices para que los esté buscando? han de ser importantes si el gobierno los quiere vivos, pero muy importantes. ¿Saben? Que demonios, ¿Cómo una persona se vuelve importante a esos grados? ¿Cuál es el secreto? ¿Con qué privilegios gozan estos desgraciados para que me hablen de ser su niñera? Maldita sea, maldita sociedad y sus estúpidas reglas. Pero ahí están todos, cumpliendo sus respectivos papeles. Cada individuo tiene que cumplir con su función, con lo que le toca hacer. Eso es lo que nos hace progresar, personas como yo, que nos manchamos las manos, para que todo esto tenga algún sentido. Si muero ¿Quién se va acordar de mí? Qué más da el hoy.

Braulio había llegado al lugar, estacionó su mercedes, se bajó con tranquilidad, pagó el parquímetro y se puso a caminar en dirección al objetivo.

Nerovica, Odiseo y el capitán platicaban mientras caminaban por las calles de la ciudad, mientras las personas pasaban entre ellos. Nadie se daba cuenta que eran viajeros del tiempo.

–Otro día más, otro día menos no importa, todo está aquí y ahora. El pasado, el presente y el futuro. Una especie de tubo cilíndrico donde todo está unido por cuerdas – les explicaba Odiseo.

–Algunos de nuestros científicos más modernos explican teorías parecidas a lo que nos estás diciendo
– dijo el capitán Skyfall.



–Todo funciona igual y se mantiene así por siglos – continuaba Odiseo – Las grandes civilizaciones de la Galaxia han hecho lo mismo por siglos, hasta que descubrimos la manera de volver a todos esos momentos.

–El universo funciona muy parecido a la mente – añadió Odiseo – pero no se preocupen, vamos adelantar un poco el tiempo ¿Qué les parece si viajamos al año 2014?

Odiseo tomó su esfera y la giró de tal manera que las mentes de Skyfall y Nerovica abandonaban los cuerpos dirigiéndose al año 2014.

–¿Qué? ¿Cómo es esto posible? ¿A dónde se han ido?

Braulio tomó rápidamente su celular y marcó a inteligencia, no le contestaron.

–¿Qué diablos está pasando aquí, se preguntaba Braulio ¿Quienes son esas personas? – Se preguntaba Braulio a si mismo.

–La energía acaba de aparecer ahorita mismo, avisen de nuevo al presidente lo que acaba de pasar.

–¿Qué pasó con el agente?

–¿Braulio?

*Ring, ring*

–¿Braulio?

–SI SI SI SOY YO MALDITA SEA ¿QUÉ DIABLOS ESTÁ PASANDO?¡VI A TRES MALDITAS PERSONAS DESAPARECER DE MI VISTA!



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Escrito: @LeMotiu
Fotografía: @CamilaRevueltas